monumentos
... 1990 | 1991 | 1992 ...





Es nuestra fiesta (la más hermosa) la que marca el paso de la fértil primavera al seco y abstracto verano: es una puerta abierta a esa estación en que la luz, los colores, las sensaciones adquieren una especial dimensión.
 
Así corona nuestra hoguera una alegoría de la fiesta, ataviada con sus galas multicolores y rematada por su melena de fuego, aspirando los aromas de la nueva temporada, dejando tras ella la feracidad y el vigor impresos en ese despertar a los sentidos posterior a los rigores invernales. Es un mirar hacia delante sin volver la vista atrás: el gran secreto de todo buen caminante, es buscar continuamente el frescor entre los colores y la calidez cuando son los fríos los que imperan, el descubrir nuevas emociones aún a riesgo de confundir noche y día, es ese pulso con el tiempo, que todo lo puede y rige, es el ritmo que marca nuestro paso mientras andamos a la descubierta. Es por ello por lo que nuestra hoguera mira al futuro: a esa situación que, a pesar de su cercanía, nos resulta tan desconocida e imprevista quedándonos, sin embargo, un cierto poso de ilusión que nos da las suficientes fuerzas para enfrentarnos a lo desconocido: a lo que nos surge todos los días al despertar; la verdad, es que es un equipaje muy ligero, pero... para qué más?
FOGUERA
 
"LA PUERTA DEL VERANO"
Autor: Pascual Tarí, Picó
 
 
Precio del monumento: 900.000 pesetas