llibret 2008
Ocho décadas de fogueres.
SON... NO SON...
Luis Miguel Sánchez (Redactor ABC Alicante).
Revista Fogueres 98. Edita Comissió Gestora de les Fogueres de Sant Joan. Año 1998.
Observar, contemplar, opinar. Desde esta triple perspectiva -de “foguerer” en activo, alicantino de la
calle y periodista- me atrevo a reflexionar sobre lo que para mí son las Hogueras. De “foguerer” en
activo porque lo fuí en mi adolescencia, alicantino de la calle porque porque estuve varios años sin
pertenecer a comisión alguna, y como periodista porque ésta es mi profesión y ella me permite otros
puntos de vista dados a la opinión.

Son, para mí, las Hogueras el máximo respeto a las “belleas” de los ochenta y seis distritos fogueriles. Lo que
conlleva todo ese año merece admiración No se puede caer
-no son para mí las hogueras- en la “utilización” de la “bellea” hasta el día de la elección y luego
convertirla en una de las excusas para que haya Fiesta en el distrito. No son las hogueras los
comentarios irónicos de algunos presidentes acerca de Ias “belleas” de otros distritos o los enfados
infantiles, con cruce de acusaciones, acerca del modo en que aquella chica llegó a ser Bellea del Foc.
Todo eso no son hogueras. Son, simplemente, chismorreos de aquéllos que llegan a esta Fiesta sin
conocer su verdadera esencia.
No son Hogueras que, pasados algunos años, no se reconozca a quien ha sido Bellea del Foc y se le
dispense un trato distinguido. No se puede hacer con ellas, por lo que han representado, como con la
hoguera que, hecha para el fuego, adquiere verdadera razón de ser cuando se le prende fuego para ser
quemada.
Relación comisión-artista.
Son pan mí, las Hogueras la relación -aunque por medio exista la frialdad de un contrato- que se
establece entre una comisión y el artista que construye la Hoguera. Esas visitas al taller para ver cómo
va el monumento. Ese almuerzo junto al artista. Todo ello, tarea de un año, redunda en las labores de la
“plantá”. Son las Hogueras la colaboración, dentro de lo que se pueda, con el artista en esa larga noche
de nervios, de camaradería, de ilusión ante lo que está tomando vida. Uno recuerda la imagen de una
“bellea” ayudando en la colocación de paneles de césped alrededor de la
hoguera, o el esfuerzo de fogueres -niños y adultos- para levantar una
parte del monumento.
Sería Hogueras una correcta Exposición del Ninot con figuras que, aunque
compitan en las categorías inferiores, no se note de manera exagerada
que están hechas para cumplir el trámite. Hasta ahora y a pesar de los
intentos por recuperar esta muestra, no se ha conseguido. Sería Hogueras
que los “ninots” indultados de años anteriores se pudieran contemplar y no
anduvieran desperdigados o en proceso de descomposición.
No son Hogueras que mientras el artista realiza esa tarea -aunque es él quien percibe emolumentos-
haya “fogueres” divirtiéndose, a espaldas de esa labor, y que poco les importe el monumento. No son
Hogueras, o no deberían formar parte de ella, aquellos artistas que dejen empantanadas a las
comisiones sin acabar el monumento contratado. Recuerda uno, por ejemplo, la desolación de los niños
de la comisión infantil de Passeig de Gómiz el año en que no pudieron ver plantada a tiempo su primera hoguera.
Sí son Hogueras los días previos a la “plantá”. Este mensaje, por mí recogido y guardado con cariño,
me lo dio el gran “foguerer” que fue Enrique Ibáñez García: “Una vez plantadas, todo se desarrolla a tal
ritmo que acabas por no darte cuenta de nada”. Algo así me dijo y qué verdad es. Por eso, cuando
puedo -y ésta es ocasión- lanzo ese mensaje: ¡Disfrutemos de los días previos!.
Pasacalles con dolçaina y tabalet.
Y va metidos en esas fechas, sí son Hogueras los pasacalles a ritmo de música de la Fiesta o con la
“dolçaina” y el “tabalet”. No lo son aquéllos en los que no importa qué se interprete con tal de hacer
ruido. Sí son hogueras el desfile de las “belleas” y “foguerers” con una cierta compostura. No lo son los
pasacalles en los que los contorneos son excesivos o, como he podido contemplar con propio sonrojo,
aquellos en los que las belleas contornean sus cuerpos como sí estuvieran bailando una danza árabe.
Serían hogueras que, en los propios colegios, se inculcaran más todavía a los pequeños el
conocimiento de esta Fiesta. Que no se quedara únicamente en el, bien conseguido, concurso de dibujo y redacción
escolar. Que se supieran quienes son y han sido los personajes
importantes de la fiesta. Que, por poner dos ejemplos, las figuras de
Tomás Valcárcel y Ramón Marco no les pasaran desapercibidas.
Sí son Hogueras el trabajo callado y abnegado del “foguerer” durante todo
el año a la espera da los puntos necesarios para conseguir la distinción a
la que se ha hecho acreedor. No son Hogueras aquellos “foguerers” cuya
solapa del traje no admite el más mínimo hueco donde colocarle una
nueva insignia. Ésta no, o no debe, ser fiesta de ostentación.

Sí son Hogueras el respeto a los “foguerers” y “barraquers” fallecidos reflejado en el acto, ya
institucionalizado, de la Plaza de España delante del monumento construido por José Gutiérrez. No son
Hogueras que, para favorecer la participación en ese acto, se haya tenido que organizar a continuación la
Entrada del Pregón.
Sí son Hogueras las cenas en los “racós” o barracas sin grandes lujos gastronómicos, los propios de
estas Fiestas, que son muchos y variados. No son Hogueras los grandes banquetes culinarios, con todo
lujo de detalles para asombrar al vecino de mesa.
Macrobarracas, no.
Sí son Hogueras la música en los “racós” o barracas propia de estas Fiestas, interpretada por grupos
vocales que animan a salir a bailar y al divertimento, sin causar grandes trastornos a los vecinos que
han preferido -mil y una excusas exponen- no participar de la Fiesta. No son hogueras la música
“bakalao” de las barracas que, en cualquier mes, día, hora y segundo al año, se hace insoportable. Ni
tampoco son Hogueras la proliferación de macrobarracas que, al pairo de otras grandes fiestas de
España, han llegado a Alicante en los últimos años.
Sí son hogueras todas las actividades tendentes a la promoción exterior, como la reciente
emisión del sello del 70 Aniversario, lo que han supuesto en los
últimos años las Jornadas de Convivencia, o la presencia de las Hogueras
en Internet.
Aspecto Cultural
Sí son Hogueras lo tendente a la revitalizaciónn del aspecto cultural de la
Fiesta como la edición del libro “Un lugar en el fuego”, los Conciertos de
Navidad, la recuperación del concurso de “Ninots al carrer”, las ediciones
de compact-disc de música festera, o la recopilación de pasodobles
fogueriles para que los pasacalles recobren su auténtico sabor.
Sí son Hogueras que el momento actual de la Fiesta se debata en foros
como las Jornadas que se celebran pocos días después de la “cremá”, o
en el Congreso de Fiestas de la Comunidad
VaIenciana del pasado año. No son Hogueras que en estas convocatoriasas siempre participe el
mismo y exiguo grupo de personas a los que, verdaderarnente, les interesa la Fiesta.
Pudiera ser, y no quiero creerlo, que la gran mayoría de “foguerers” sí estén de acuerdo en que todo
aquello que paran mí no deben ser las Hogueras, sea el concepto que para ellos tiene esta Fiesta. Si así
les parece, arranquen este artículo da las páginas del “llibret” y sigan viviendo sus Hogueras. Esas no
quiero que sean las mías.