llibret 2008
Ocho décadas de fogueres.

SEMBRAR.
Andrés Llorens Fuster.
Revista Fogueres 98. Edita Comissió Gestora de les Fogueres de Sant Joan. Año 1998.

 
Más de mil días han transcurrido desde que el 30 de octubre de 1995 fui elegido Presidente de la Comissió Gestora de les Fogueres de Sant Joan. Un trienio que tendrá su conclusión después de estas fiestas, hasta que después del verano unas nuevas elecciones confirmen la intención de Ia Fiesta ante su órgano rector.
 
A la espera pues del desarrollo de les Fogueres 1998, he de confesar mi satisfacción por el camino recorrido, en el que pienso que sin falsa humildad hemos logrado elevar considerablemente el prestigio, la trascendencia y la imagen exterior de un festejo que se encamina seguro al quimérico tercer milenio.
 
Y ese avance no ha sido fruto de la casualidad. Antes al contrario, procede de unos ejes muy concretos, que parten inicialmente del carácter abierto e Integrador que han percibido todos los que han visitado nuestra sede.
 
A partir de esta premisa, creo que uno de los logros de esta Comissió Gestora ha sido la de evitar la masificación y excesiva duración de desfiles y festivales. En este sentido, el reciente Festival de Elección celebrado en la Plaza de Toros no sobrepasó las dos horas y media de duración en un espectáculo brillante; la Gala de Recepción a las Bellezas en el Casino mantuvo su esplendor en una adecuada duración. Y en el capítulo de los Desfiles, hemos conseguido Entradas de Bandas de apenas tres horas y media, contrastados con los de más de cinco horas de años anteriores. La realización de una sencilla normativa servirá para en el futuro consolidar la agilidad aplicada a estos desfiles.
 
Otro elemento del que me siento especialmente satisfecho es en el incremento de la presencia cultural en la Fiesta. Una cultura aplicada a distintos niveles, pero siempre encaminada a integrar nuestra celebración con su ciudad. Desde el ya multitudinario Certamen de ninots de carrer, la consolidación del de fotografía, la realización de conciertos, la edición del compactdisc, el especial esmero puesto en nuestras publicaciones -algunas de ellas de carácter monográfico, como la dedicada al entrañable Gastón o la referida a les Fogueres de la II República-, la recuperación del boletín “Fogueres”, o el inventariado de nuestro patrimonio musical. Sin duda queda mucho por hacer, pero el camino recorrido no puede ser más estimulante.
 
Pero si algún rasgo pudiera entresacar entre los que han caracterizado este trienio, pienso que ha sido la decidida proyección exterior apIicada a les Fogueres. Una necesidad casi pedida a gritos y en donde estimo que hemos logrado abrir nuevos horizontes, contando con un especial apoyo de nuestras instituciones –Ayuntamiento, Diputación y Generalitat Valenciana-. Desde estrechar Iazos de unión con las fiestas del fuego de nuestra provincia, o abrirnos a otras celebraciones de distinto carácter en el mismo entorno. En el ámbito comunitario, creo que verdadera amistad es el calificativo con el que cabría resumir el grado de vinculación con nuestros hermanos de Valencia, Castellón o Burriana. Sin embargo, nuestras fronteras no sólo han estado ahí, sino que se han extendido con fuerza a las Casas Regionales en Barcelona, Zaragoza o Madrid, con frutos tan entrañables como la presencia de les Fogueres en la Virgen del Pilar del pasado 12 de octubre, o el desarrollo de las Jornadas de Convivencia en Barcelona o Madrid.
 
Elementos de difusión hemos tenido con la incorporación a Internet, la aportación municipal ofrecida por la Concejalía de Fiestas de nuestro Ayuntamiento al adelantar la edición de nuestros carteles o editar brillantes monográficos divulgativos de les Fogueres.
 
De cualquier manera hay dos logros muy recientes que el futuro engrosará entre las páginas importantes de nuestra historia. Uno de ellos, qué duda cabe, es la edición del sello de correos dedicado a la Fiesta. Un cartel permanente inolvidable que, corno dije en mi discurso de presentación, hace justicia a la “festa més fermosa” y gracías al cual les Fogueres están circulando por lodo el mundo. Por otra parte, la iniciativa ensayada el año pasado en Madrid de combinar las Jornadas de Convivencia de nuestras Bellezas con la “plantá” de una Foguera en la ciudad que les acogiera, tuvo hace poco mas de un mes su plena expresión en “Fogueres en Salamanca”, donde toda una dudad de doscientos mil habitantes vibró y, sobre todo, conoció una celebración que sin duda les dejará honda huella. ¿Se imaginan el efecto de esta aventura prolongándolo durante años en distintas capitales españolas? Estoy seguro de que gracias a ello poco a poco lograremos dar a conocer aquello que tanto amamos por todo nuestro territorio nacional. Prueba de ello la tenemos al reseñar que tanto en 1996 como en 1997 el lleno hotelero fue una de las características de las Fiestas, que tienen visos de repetirse en este 1998, y que confirma que les Fogueres pueden venderse de cara al exterior sin renunciar a su personalidad.
 
 
Podría hablar por otro lado de la dignidad que hemos intentado otorgar a la mujer como representación en les Fogueres. Permitir que nuestra Bellesa del Foc y sus Damas se dirijan a los alicantinos en las presentaciones, dignificar las Jornadas de Convivencia, dar mayor realce a las Damas de Honor, incorporar a las Bellezas y Damas Infantiles también como partícipes de actos de este tipo, creo que son elementos que definen una toma de postura en este rasgo tan importante para les Fogueres. Son muchos los recuerdos de un trienio pero el espacio se acaba. Recordaríamos la dignificación y relajación del inicio de la Fiesta. la creación de la Entrada del Pregó, el grado de colaboración con el Gremio de Artistas, o las medidas tomadas de cara a la mejora de nuestros monumentos. Evocaríamos mejoras en la vinculación con las Barracas. Y muchas más cosas.
 
Evidentemente, queda mucho por hacer, en la Fiesta está todo por hacer, repito con gran frecuencia en contra de los que dicen que está todo inventado. La Fiesta es algo abierto y en constante evolución, pero está claro que se han abierto nuevas puertas. Hemos sembrado ilusiones renovadas, evitando ante todo la desidia y la rutina de los que están dentro. El paso del tiempo nos dirá si esta siembra ha merecido realmente la pena.