llibret 2008
Ocho décadas de fogueres.
Sanjuanada alicantina: TRADICION E HISTORIA.
José Rico de Estasen.
Revista oficial de Hogueras de San Juan. Núm. 9, 1948.
Todas las ciudades españolas, por la influencia de una tradición que
el tiempo va consolidando poco o poco, vibran en determinadas épocas del
año con la inquietud espectacular de sus festejos populares. Así, la
Semana Santa de Sevilla; las “FalIas” de Valencia; las fiestas del Pilar, de
Zaragoza; las corridas de San Fermín, de PampIona el Corpus de Granada;
la “Semana Grande” de San Sebastián.
En el verano de 1928. la riqueza folklórica de nuestro país se enriqueció
con un festejo regional, que sobresaliendo por encima de la humildad de
su origen, adquirió con el tiempo caracteres de rito en el que todo el
Levante español suele tomar parte: nos referimos a “les fogueres de San Chuan” que, en la gran
semana estival que media entre San Juan y San Pedro, encontraron en Alicante el marco más
apropiado para su desarrollo.
Llegada la festividad de San Juan Bautista -24 de Junio- era costumbre en
Alicante, al filo de la media noche, celebrar festivales callejeros en los
diferentes barrios de la capital.
Elementos característicos de lo bullanga, eran la clásica cena rociada con
vino del país, un baile al aire libre, y, finado este, unos pequeñas hogueras
que se incrementaban con trozos de madera, muebles viejos y demás objetos inútiles, en
tanto que innumerables juegos de pólvora atronaban el ambiente con sus
estampidos horrísonos, y miles de cohetes surcaban el espacio dejando en
el cielo la impalpable huella de su luminosidad.
Andando el tiempo, y para incrementar aquel fuego que diríase sagrado,
como una culminación de la sanjuanada, se adicionó al festejo la
cremación de fantoches que constituían alusiones a destacadas personas
y a determinados hechos.
En carrera progresiva, el rasgo de humorismo inicial tuvo, de día en día,
sendos imitadores hasta llegar a convenirse, lo que fueron simples
hogueras, en estupendas obras de arte, muchas de las cuales, antes de
condenarlas al fuego, merecían ser conservadas en un museo.
Alicante, pueblo levantino de sensibilidad
artística extraordinariamente temperamental, en una constante superación
de sí misma, batirá este año el récord de su propia inventiva para acrecentar
más y mejor los excelencias de este festejo en el que las hogueras, que
constituyen el nervio popular de la sanjuanada española, parecen haber
traspuesto los umbrales de su propia historia.