llibret 2008
Ocho décadas de fogueres.
ALGUNOS RECUERDOS EN EL CINCUENTENARIO.
Andrés Iborra Cilleros (Delegado Relaciones Públicas Comisión Gestora).
Revista oficial de Hogueras de San Juan. Núm. 39, 1978.
Aglutinar en el limitado espacio de una crónica los recuerdos y vivencias
enmarcados en la memoria, sería abrumador para el lector y solamente
pretendo destacar algunos que se refieren a distintas etapas de la fiesta,
en los cincuenta años que llevamos de vivirla.
Con los antecedentes de aquellos precursores que amparados en la
entidad “Alicante Atracción”, fueron los que solicitaron del Ayuntamiento la
implantación de las Hogueras de San Juan, en el año 1928, a las que dio
certificado de nacimiento aquél intrépido alicantinista José Maria Py,
nuestra “fiesta” ha ido dejando estelas brillantes que culminan en los
últimos años con el renovado impulso que los incansables foguerers,
conducidos por la hábil e inteligente dirección de Tomás Valcárcel, están
imprimiendo a las Hogueras.
Yo recuerdo en aquellos primeros años, cómo fue creciendo en el pueblo
alicantino el entusiasmo y el esfuerzo que fue diseminándose por los cada
vez más amplios distritos de la ciudad y aunque es de justicia el destacar a
todos los foguerers que contribuyeron con su trabajo a que las Hogueras
adquiriesen cada año más elevada categoría artística y más resonancia
popular, considero necesario patentizar la loable labor que desarrollaron
los comerciantes alicantinos en pro de nuestras fiestas fogueriles y como
“alma mater” al frente de ellos, aquel gran foguerer, D. Manuel Collía, que
desde la Presidencia de la Comisión Gestora, dio gran impulso a las
Hogueras.

Fue en la década de los años 30, cuando un buen alicantino, Eduardo
Pedrón, editó el “Libro de Oro” de las Hogueras y en su salutación del
mismo, escribió: “Alma y corazón, alicantinos, he clavado en mi libro,
acoged esta ilusión mía, y haced de él, y de ella la justicia que os
merezca”.
En este Cincuentenario mi modesta pluma rinde homenaje de amistad al
querido amigo Pedrón, que en su citado libro insertó un articulo de José
Maria Py, iniciador de les Fogueres en el que decía: “Asociar a la
presidencia de las fiestas a la imagen de la Virgen del Remedio ˇLa
imagen de la Patrona!. No ver en ella, Alicante, la madera de que fue
formada, ni la escultura que le dio forma, ni la encarnación que le dio
apariencias en la pintura que señalo darle vida; no, Alicante ve en la
dulzura de su expresión, la dulzura de la Madre: y se duele con los dolores
de la Madre, y recuerda las virtudes de la Madre, y se alegra en la gloria
de la Madre, y se siente arrastrado hacia la Madre”.
Y aquel ansia, aquel deseo de José Maria Py, años después, se vio
cumplido, pues los hijos de
Alicante que rinden culto al fuego en la noche de San Juan, se les
ensancha la llama que prende en su corazón de foguerer, al ofrecerle el
homenaje año tras año, juntamente con las bellas mujeres que representan
a nuestras Hogueras, con la ofrenda floral a nuestra Madre, Patrona y
Alcaldesa, la Santísima Virgen del Remedio, que se siente muy satisfecha
y sabe corresponder, al desfilar en la procesión que en su festividad
recorre las calles de nuestra ciudad, escoltada por las Bellezas, Damas de
Honor y Foguerers.
Después del paréntesis impuesto por nuestra guerra civil, las Hogueras
volvieron a resurgir y hay que consignar que otro gran alicantino, conocido
comerciante de arraigo en nuestra ciudad, aunque nacido en Crevillente,
D. Ramón Guilabert, estuvo al frente de la Comisión Gestora, en la que
figuró como Director Artístico, D. Tomás Valcárcel Deza.
Posteriormente ocupó la Presidencia de la Gestora, el genial artista
alicantino Gastón Castelló y a partir de 1961 en que se hizo cargo como
Presidente y Director Artístico Tomás Valcárcel, las fiestas fueron
adquiriendo un tono cada vez más brillante, tanto por la calidad artística de
las Hogueras, así como de los festejos que de año en año se han ido
superando, hasta llegar a éste del Cincuentenario.
Termino evocando el recuerdo que motiva una inolvidable faceta
sentimental, en la que se consolidó el lazo de amistad y de colaboración
con las Hogueras, que desde el año 1940, mantengo con Tomás Valcárcel.
En una larga tarde en que reunidos, Tomás, Toni Torres y yo, en la que
quedé extasiado por la prodigiosa imaginación artística de Tomás, a quien
puso contrapunto con su talento musical aquel inolvidable amigo que nos
dejó, Antonio Torres Climent, fue cuando se estableció el punto de
arranque del primer Festival artístico de las Hogueras con las que después
fueron famosas “huestes de Valcárcel”.