llibret 2007
Nuestra foguera infantil.

PROLOGO.
José Manuel Lledó Cortés.

 
Cuando mi Foguera me encargó la realización de nuestro llibret 2007 rápidamente decidí de qué iba a versar su parte monográfica. Diversos condicionantes me llevaron a dedicar dicho apartado del mismo a nuestra Foguera Infantil.
 
La primera de las razones se remonta a muchos años atrás cuando, allá por el año 1980 gracias a la buena relación existente entre la Barraca de mi padre, «Block i Mostres» y la Foguera a la que pertenecía, la de Calderón de la Barca-Plaza de España, ingresé en la Comisión infantil de la misma cuando contaba quince años de edad. Al año siguiente, 1981, con sólo tres componentes en la Foguera infantil conseguimos con el monumento titulado «Baul Festero», obra de Javier Mayor León, el Primer Premio de Primera Categoría cuando todavía no se había instaurado la Categoría Especial. Como anécdota, decir que fue la Primera Foguera Infantil de la ciudad que costó más de 100.000 pesetas.
 
La segunda de las razones también hace referencia al elemento más importante de nuestra Fiesta, el monumento, pues este año 2007 con la obra «Un libro, un amigo» realizada por Carlos Sampedro y un presupuesto de 10.000 euros, la Foguera Infantil de Calderón de la Barca-Plaza de España regresa muchos años después y con renovadas ilusiones a la máxima categoría de les Fogueres.
 
La tercera de ellas es pura y exlusivamente personal pues no en vano toda mi familia está vinculada a la Foguera Infantil pues mis hijas Gema y Marta, pertenecientes a la misma desde el día en que nacieron, desempeñan este año los cargos de Belleza y Dama Infantil junto a mi sobrina Victoria. Si a ello añadimos que Lola, mi esposa, es Delegada de infantiles de nuestra Comisión se explica de forma clara que, si mi admiración por nuestra Foguera infantil siempre ha existido, en este año ha aumentado de forma considerable.
 
De este modo, en las páginas siguientes nos vamos a adentrar en una historia que comenzó allá por 1966 y que, después de un paréntesis de ocho años, en 1975 volvió con tal fuerza e ilusión que se ha prolongado hasta nuestros días.
 
Quisiera que esta publicación sirviera como un sincero y merecido homenaje a todos aquellos niñas y niños que en su momento formaron parte de esta Comisión Infantil, así como a todas sus Bellezas, Damas de Honor y a los artistas que con sus monumentos obraron este «pequeño», nunca mejor dicho, milagro.