llibret 2005
Cuarto centenario de "El Quijote".
ARQUITECTURA CIVIL. CENTROS OFICIALES.
Quienes se dedican profesionalmente a la práctica de la arquitectura y, circunstancialmente aunque con frecuencia, a su estudio y
crítica están preocupados y atentos, quizás a veces en exceso a tas novedades de las vanguardias artísticas propias de este siglo,
pero nos encontramos ante la enorme sorpresa de los fondos documentales disponibles y observamos que el desarrollo fotográfico
en el ámbito de la ciudad tiene unos cien años, o poco más. Los materiales a que hemos tenido acceso han sido seleccionados
previamente, de manera espontánea, por los distintos fotógrafos, nos muestran la arquitectura que interesa y mira de forma
cotidiana el observador no especializado. El reto ha sido aceptar la propuesta del material aportado y a través de él documentar una
parte de la arquitectura urbana.
Excepto la casa Ayuntamiento, el antiguo depósito de grano, en la actualidad casa Asegurada,
y otras pocas obras, la arquitectura del pasado en la ciudad resulta escasa en número. Lo cual
nos hace reflexionar sobre aspectos de calidad constructiva, pero sobre todo de aprecio
emotivo o estético de nuestros conciudadanos respecto a estas construcciones. Sorprende el
número elevado de edificios ya derribados.
Cuartel del ejército, en Benalúa, y
Lonja de pescado y almacenes del puerto, ambas obras de Próspero Lafarga.
En la actualidad aquélla está destinada a sala de exposiciones.
La arquitectura oficial de la ciudad es reciente. Como lo es la capitalidad con rango provincial
es historia de pocas decenas de años y el reflejo de los gustos estéticos y estilísticos de las
clases dirigentes en el ámbito estatal y local. Ese gusto, a lo largo de la centuria ha sido, dicho
apresuradamente, un constante refrito de lenguajes monumentalistas como salida del
neobarroco, técnicamente denominados casticismo durante la tercera y cuarta década del siglo
pasado, y neocasticismo en los años cuarenta. Fueron ignoradas corrientes más abiertas e
innovadoras, las vanguardias.
Sede de Correos y Telégrafos, según proyecto de Luis Ferrero, situada en la Plaza de
Gabriel Miró,
y Grupo escolar en Campoamor.
Además de actuaciones llevadas a cabo por autores foráneos, la burguesía local encontró, fundamentalmente, en Juan Vidal el
arquitecto idóneo para configurar la imagen de la ciudad durante los años veinte. Cuando fueron proyectados y construidos varios
de los edificios institucionales que, todavía hoy, constituyen referencia visual tanto de sus habitantes como de sus respectivos
eruditos y autoridades sino exponentes de una sociedad que no acepta, al menos en esta cuestión, los riesgos que entraña la
novedad y la experimentación, ni siquiera aquella sólidamente argumentada.

De ahí que se manifieste un extenso catálogo de edificios con distintos usos. Sólidamente
construidos, como corresponde a los tres principios vitruvianos que contemplan, muy en especial
la firmeza. Gozan, qué duda cabe, la simpatía de los observadores locales, aunque con dificultad
recaban el interés de los especialistas de más allá del marco de la ciudad.
De Juan Vidal fue la dirección y conclusión del Mercado central de abastos autor también del
palacio de la Diputación, en cuanto que edificio típico institucional; o aquellos, en origen
destinados a Casa de Socorro y Hospital, el primero situado en el casco urbano y el segundo en el extrarradio cuando fue
construido. Todos realizados en la segunda y tercera década del siglo.
El barrio de la Montañeta, que había sido proyectado con anterioridad a la guerra civil como un conjunto de arquitectura moderna,
fue construido tras finalizar aquélla con edificios oficiales a gusto del nuevo régimen. Alrededor de la plaza quedaron los
representativos del poder estatal y la iglesia.
Son contadas las actuaciones de carácter oficial realizadas con lenguajes coetáneos a las más prestigiosas corrientes europeas. En
cualquier caso el Instituto Provincial de Higiene constituye la afortunada excepción en la generalidad dominante.