llibret 2003
La llave de todas las Fiestas de nuestro Alicante.

LA SEMANA SANTA.
 

 
En contraste con el sentido vocacional e, incluso, lúdico que para muchos tiene hoy la Semana Santa, durante las décadas de los años cuarenta a sesenta las jornadas consideradas desde los primeros tiempos de la Iglesia como la época más santa del año a causa de los grandes Misterios que en ella se celebran, estaban envueltas por un ambiente devocional y litúrgico que culminaba cuando, el Viernes Santo, se paralizaba prácticamente toda la ciudad con el cierre de bares, cines, teatros y cuanto pudiese suponer un motivo de actividad distinta a lo que oficialmente se creía propio de aquel día de dolor por la muerte de Cristo. El matutino “Sermón de las Siete Palabras”, en la Colegiata de San Nicolás, congregaba a multitud de fieles para escuchar esta emotiva meditación sobre las siete frases pronunciadas por Jesús desde la cruz.
 
La Hermandad del Cristo de la Buena Muerte, fundada en 1927. A partir de 1940, se incorporó la imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Salzillo.
En 1947 la espectacular bajada del paseo del Descendimiento por las empinadas calles de Santa Cruz, tradición que se ha potenciado con el paso del tiempo.
 
Así, la asistencia a los oficios reilgiosos o conciertos sacros y la participación en las procesiones, ocupaban las horas de asueto de los alicantinos durante estas fechas, en las que el turismo era inexistente, y la reilgiosidad impregnaba fuertemente todas las manifestaciones de la vida ciudadana. Y en una época de tonos predominantemente grises, las procesiones de Semana Santa eran auténticos espectáculos primaverales a cielo abierto en los que la música, el colorido de las velas de los nazarenos, la fragancia de las flores ornamentado la espectacularidad emotiva de las imágenes en sus tronos y la devoción popular y sincera se amalgamaban con el significativo despliegue de autoridades y jerarquías civiles, políticas y militares.