llibret 2003
La llave de todas las Fiestas de nuestro Alicante.

LA ROMERIA DE LA SANTA FAZ.
 

 
Desde aquel 17 de marzo de 1489 en que, según la leyenda, una húmeda lágrima resbaló sobre la textura del lienzo, señalando para la posteridad que el barranco de la Lloixa debía ser su estancia definitiva en forma de iglesia y monasterio. La reliquia traída de Roma por Mosén Pedro Mena, a la parroquia de San Juan.
 

La reliquia es objeto de un protocolo muy estricto que modernamente cumplimenta el Secretario General del Ayuntamiento y que tiene su origen remoto en el Decreto de 1636, regulador del ceremonial.
 
Especialmente bajo tres fórmulas devocionarias es atendida la influencia de la Santa Faz por los alicantinos y resto de la comarca. La anual romería, acontecida cada 17 de Marzo hasta 1752, y un corto espacio de años en la segunda década del XIX, en que pasó a efectuarse el “primer jueves de Dominica in albis”.
 
La parada en la finca “Lo de Die” un momento para el descanso en casa de quien fuera Custodio en 1885 representando a los hacendados
de la huerta.
Se enarboló desde sus primeros reconocidos días como protección divina frente al eterno azote de estas traumatizadas tierras: la maléfica pareja formada por la escasez agotadora o la abundancia incontenible de agua, la sequía y la riada. El agua, pues, signó la condición pública de una costumbre, atendida por muchos como devoción, hasta el punto que las ferias desarrolladas al calor de la visita anual establecida mostraban el despliegue de la mejor alfarería agostense utilitaria en forma de cántaros, arcaduces, botijos y picheles de barro blanco.
Los romeros concluyen e! camino con la obligada comida que reúne amigos, peñas, hogueras, barracas, asociaciones, etc. a la sombra de la torre de defensa del Monasterio, si bien cada vez con menos espacio de campo abierto para disfrutar
la celebración.