llibret 2003
La llave de todas las Fiestas de nuestro Alicante.
FOGUERES.
1928-1936.
A estas alturas, resulta difícil, cuando no imposible, concebir
Alicante sin su Fiesta del Fuego. Sin embargo, hasta el año 1928, la
parcela festiva de nuestra ciudad se nutría de celebraciones
disgregadas, de corto alcance, espontáneas o nunca sujetas a
regulación alguna.

José María Py
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Cartel de Hogueras de 1928
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Amparito Quereda, 1932. Primera Bellesa del Foc de la historia de las Hogueras
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Fue en marzo de aquel año cuando un visionario como José María
Py acarició la posibilidad de unir la tradición de la “Nit de Sant
Joan” la matriz de las Fallas de Valencia y el apoyo de “Alicante
Atracción”. He aquí el principio, pero sobre todo el propósito último
de que la fiesta de les Fogueres de Sant Chuan, respetando su
primera denominación, sirviera de promoción turística de la ciudad.
Lo que no parecía tan probable para el entorno conservador que
auspició aquel proyecto era que la implantación de esa nueva fiesta
fuera tan rápidamente asumida como elemento de identificación de
todo un pueblo. El hecho se confirma ya en 1929. Tras la experiencia
del primer año, la fiesta se consolida y se expande a nuevos barrios.
En 1930 se crea la Comisión Gestora, presidida este año por el
propio Py, y se estrena el pasobloble “Les Fogueres de Sant Chuan”.
Gradualmente se irán incorporando nuevos elementos a la celebración,
(ninots de carrer, por ejemplo) y se plantarán las primeras Hogueras
Infantiles. En 1931 aparecen las Barracas, de que fue pionera la
desaparecida “Els Trenta U”, ubicada en la Avenida de Alfonso El Sabio.
También la fiesta de aquel año supondrá la consagración artística de
Gastón Castelló.
Aunque la mujer había entrado tímidamente en la celebración, es en
1932 cuando se crea el título de Bellea del Foc. Ese año, en el Salón y
tras la deliberación del jurado, Amparito Quereda era elegida la primera
representante femenina de la Fiesta.

Foguera Benalúa 1928. Juan Such, José Merced y Gastón Castelló, "Parada y Fonda".
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Detalle del almuerzo de hermandad celebrado en el Castillo de San Fernando tras la
proclamación de la Bellesa del Foc. La representación de la Foguera Calderón de la
Barca de la que era Foguerer Machor el político socialista Rodolfo Llopis.
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A partir de 1.933 se irá normalizando la presencia de Bellezas en los
distritos, así como la costumbre de disponer en cada Comisión de un
“Foguerer Machor”. Uno de los primeros en aceptar este cargo fue el
propio Presidente de la República, Manuel Azaña, que visitó aquel año
Alicante durante los días de Fiesta. Surgía también en 1933 la
Hermandad de Orán, que plantará hasta 1936 una Foguera
representativa de esa ciudad africana. Les Fogueres extenderán su radio
de acción a Argel y Madrid. Estarán presentes en los semanarios
nacionales de la época y alcanzarán un enorme prestigio en la década de
los años treinta en la que se llegarán a plantar hasta 35 monumentos.
En tan sólo ocho años de historia y andadura, la Fiesta, dirigida en
ese tiempo por presidentes de nombre tan prestigiosos como
Estruch, Romeu, Collía o Angel Pascual, había logrado consolidar un
sueño. La pregunta que inevitablemente nos hacemos es el rumbo que
hubieran tomado les Fogueres de no truncarse su progresivo arraigo por
la contienda civil. Tendrían que pasar muchos años para que, bajo otro
aire y otros tiempos, la Fiesta pudiera recuperar su
auténtica y espontánea brillantez.
1939-1975.
Resurgirán en 1939 “quemando” al bando derrotado. Sin embargo,
les Fogueres se mantendrán durante décadas como una fiesta
eminentemente local, para lo bueno y para lo malo. Ondeando la
veintena de comisiones, la fiesta de junio se sostendrá
esencialmente gracias al apoyo del comercio, de cuyo seno
emergerán sus principales representantes: Ramón Guilabert, José
Romeu, Enrique Ibáñez, Carlos Torres, José Bustos...
En 1941 se crea la Ofrenda, surge la Misa a San Juan, y en 1943 la
coincidencia con el Corpus trasladará la cremá hasta San Pedro.

Matilde Nadal en su proclamación como Bellesa del Foc, junto a sus
Damas de Honor, el 7 de abril de 1940.
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A mediados de los cincuenta llegará Gastón Castelló al frente de la
Gestora. Intentara introducir la denominación Bellesa, aunque
finamente sólo logró variar el título por el de Reina del Foc. Aportará la
Casa del Foguerer, el Desfile de la Provincia, el desparecido de Doña
Violante para elegir a nuestras Bellezas. Hasta la llegada de los sesenta, el
arte de les Fogueres tendrá su habitual arquitectura
de torres gemelas, bastidores, simetrías y grandes lienzos. Destacarán las
aportaciones de Gastón Casteio, Adrián Carrillo, Agustín Pantoja, Ramón
Marco, Jaime Giner o José Gutiérrez. A partir de 1961 llegará la hegemonía
de Tomás Valcárcel como presidente de la Gestora, hasta 1979.
Recargamiento, fatos, más desfiles -el infantil y el del Foc-, “elevar el nivel”
en suma, y adaptar les Fogueres al “España es diferente”. Se recupera la
figura de la Bellesa del Foc Infantil, elegida siempre entre las familias de la
burguesía local. En 1971 se aprobará el traje de foguerer, mientras que el
de labradora se omitirá en beneficio del vestido de novia alicantina. A partir
de 1972 se extiende hacia nuevos barrios el número de Foguerers,
mientras las Barracas logran un importante despegue. Las Hogueras se
adherirán explícitamente al Régimen y será la “edad de oro” de Ramón
Marco con sus espectaculares creaciones para Ciudad de Asís y Benalúa.
Siguiendo sus pasos, algunas obras de Remigio Soler y el debut a finales
de los sesenta de tres nombres que darán que hablar: Pascual Domínguez,
Angel Martín y sobre todo, Pedro Soriano. Nos quedamos en 1975. Poco
después surgía la petición de festes populars y el influjo de la democracia
municipal. El cambio está a la vuelta de la esquina.