llibret 1998
Diario de Alicante.

LA CALLE CALDERON.
Alfonso Garrigós Ramos.

 
La calle Calderón forma parte inseparable de la historia de Alicante de los últimos 100 años. Ya entrado el siglo XX aún era de tierra y grava, siendo posteriormente adoquinada y, ya en los 60, asfaltada.
 
Lo que antes eran construcciones de plantas bajas, almacenes y algunos corrales, hoy son edificios modernos y viviendas de lujo.
 
Entre las construcciones más conocidas del primer tercio de siglo podemos citar: las oficinas de la “Fábrica de la luz”, como llamábamos a la Compañía de Riegos de Levante, posteriormente Hidroeléctrica y en la actualidad Iberdrola, la Escuela Modelo, donde estuvo el Frente de Juventudes y actualmente el edificio sede de Radio Alicante, Madrina de Honor de nuestra Hoguera, y nuestro propio racó.
 
En el antiguo edificio había un enorme patio y en su interior un salón de actos que utilizaba la hoguera para realizar la de proclamación y presentación de la Belleza y Damas.
 
En un patio interior, en la manzana que hay hoy entre Vicente Inglada, Manuel Antón, Calderón y San Vicente, había un trinquete de pelota valenciana, donde los alicantinos practicaban el deporte más tradicional de nuestra tierra.
 
Habían comercios de todo tipo, zapaterías, sastres, abres, casas de comidas, tintorerías, tiendas de ultramarinos, de confección, alpargaterías, mercerías, fruterías, barberías, estanco, kioscos de prensa, peluquerías de señoras, droguerías, almacenes de construcción, inmobiliarias, bancos, posadas o el propio Mercado Central, en definitiva, sin salir de la propia calle podías encontrar lo que necesitases, aunque claro esos eran otros tiempos.
 
Recuerdo con especial cariño a mi buen amigo Amaro González, el abuelo de la saga, que pasaba horas sentado a la puerta de su comercio, apoyado en un árbol deforme, las “malas lenguas” decían que tal deformidad del árbol se adaptaba a la forma de la espalda del bueno de Amaro, y repetían el chascarrillo “Es mes gos que Amaro”. Pero como digo esos tiempos eran tiempos de tranquilidad y sosiego, de una pequeña ciudad mucho más íntima y relajada que la actual, tiempos de pasturar las cabras en lo que hoy es la antiguo lonja de la verdura y de disfrutar de la fresca en las noches de estío sentados a la puerta de la casa en compañía de tus vecinos y amigos.
 
Por esta calle accedían desde la parte alta de la ciudad los tranvías, primero de mulas y posteriormente eléctricos, desde Carolinas, Plá del Bon Repós, Muchamiel, San Vicente y San Blas, entre otros, y hasta su desaparición.
 
Algunos de aquellos pequeños comercios, crecieron con el tiempo y el buen hacer de sus propietarios, pasando a ser grandes empresas por todos conocidas en Alicante, donde sus fundadores han pasado de ofrecer sus artículos en la calle, a ser titulares de comercios tan conocidos como Julio el Madrileño, Tomás Berna o Materiales Carbonell.
 
En la plaza de España se encuentra la plaza de toros, Sanidad, y hasta su desaparición la cerámica de Borja.
 
Antes de su remodelación, había en esta plaza, una “boca-trapa”, frente donde hoy existe la parada de taxis, cubierta de enrejado de hierro, con el fin de recoger el agua de lluvia de las carreteras de San Vicente y Palamó, hoy avenidas de Alcoy y Jijona, evitando que pudieran caer en ella por accidente cualquier persona, con el fin de que las aguas discurrieran hacia el mar a través de colectores.
 
A cada lado de la plaza había un kiosco, uno de prensa y otro de bebidas, éste junto a la actual parada de taxis, lugar donde en múltiples ocasiones nuestra Hoguera celebraba las reuniones. Y donde hoy se ubica el monumento al Foguerer, se plantaba una barraca y en el parque, frente a la plaza de toros, otra, entonces “Y no voliem estar junts” y posteriormente y hasta la actualidad “Block i Mostres”...
 
La calle estaba adornada por árboles de gran tamaño, que luego fueron sustituidos por las actuales palmeras.
 
Como probablemente se me han olvidado cosas, pido disculpas, y me comprometo, si la salud me respeta, a completar la historia en años venideros.