llibret 1995
Toda una vida.
EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE.
Luisa Bernabeu.
Esto que voy a contaros podría ser realidad, pero también puede ser un
cuento, y como tal lo voy a explicar. De esto hace ya algunos años.
En los alrededores de una gran ciudad, existía un extenso campo, el cual
se componía de una grandiosa pinada, además de olivos, árboles frutales,
toda clase de matujas, como tomillo, romero... y flores silvestres.
Había una masía, en la que, a parte de los dueños que trabajaban en las
tierras, tenían desde hace muchos años a un empleado que les ayudaba
en todo. Había mucho trabajo, pero un ambiente saludable y familiar.
Cercanas a la masía había varias casitas; cada casita tenía un trocito de
tierra, que el mismo vecino lo trabajaba y arreglaba a su gusto. En una de
estas casitas vivía el empleado de la masía, con su mujer y tres hijos
pequeños que iban al colegio del pueblo cercano. El señor Paco, que así
se llamaba este hombre, vivía muy feliz, pues no le faltaba el trabajo en la
masía, entendía muy bien lo del campo y todos estaban contentos con él.
Un día surgieron unos comentarios que preocuparon a este hombre y a
todos los vecinos. Estás comentarios consistían en hacer de la masía un
hotel, para fomentar el turismo. Todos protestaban, pero los visitantes
ganaron, no valieron las protestas y empezaron las obras, sin reparar en
quitar la hermosura de aquel paraje tan saludable, antiguo y rústico, como
era una masía, con sus pinadas y arboledas. Fue un disgusto para todos y
la desaparición de algunos trozos de panorama tan agradable.
El señor Paco se quedó sin trabajo, y entonces empezó su calvario. Tenía
un perro y todos los días, con su fiel compañero. iba por las casas del
campo a ver si necesitaban de sus servicios. Como todos sabían su
situación, le atendían con cariño y le daban esperanza. -“Déjenos su
nombre y dirección, por si algún día le necesitamos...”. Un día por aquí y
otro por allá, él y su perro hacían su recorrido. Todos le atendían bien,
pero los amigos se volvían a casa, el perro con las orejas bajas y el
hombre preocupado. Así paso algún tiempo.
Un día notaron que el perro faltaba de casa, pero a la hora del recorrido,
ya llegaba para acompañar a su dueño. Esto ocurría varios días, pero no
le daban importancia.
Transcurrió algún tiempo y la cosa se ponía mal.
Un día llamaron a la puerta. -“¿Vive aquí el señor Paco? (Era un chiquillo).
Vengo de parte de mis padres, que si puede venir a trabajar al huerto”.
-“Dile que a tal hora estaré allí”. Lo recibieron con agrado, pues era
conocido por todo el entorno. La señora le dijo “No sé lo que ha pasado.
Está todo revuelto, como si un animal lo hubiera escarbado”. -“No se
preocupe que todo seguirá bien”. A los pocos días estaba todo resuelto. La
señora le dijo que se quedara, pues su marido trabajaba en el pueblo y no
tenía tiempo para dedicarse al huerto. El señor Paco y su perro se
volvieron a casa, el perro moviendo la cola y el hombre contento; ya tenía
un poco de trabajo.
A los dos días, llamaron otra vez a la puerta. -“¿Vive aquí el señor Paco?
(preguntó otro niño). De parte de mis padres que si puede venir a trabajar
al huerto”. Se presentó donde le hablan requerido y se encontró con lo
mismo: la tierra revuelta, macetas tumbadas... Lo arregló todo y también la
mujer le dijo que se quedara porque su marido no podía. El perro
moviendo la cola y el hombre contento, volvieron a casa. Ya tenía trabajo.
El perro le acompañaba siempre.
A los pocos días, ocurrió lo mismo con otra casa. El señor Paco se
extrañó, no sabía que pensar, pero de pronto se acordó de las ausencias
de su perro, lo llamó y le dijo: -¿Has sido tú?. El perro bajó la cabeza y
empezó a lamerle las manos, como si quisiera hablar y hasta parecía que
le brotaban las lágrimas. El hombre, emocionado, lo acariciaba como lo
hubiera hecho con un hijo. El perro se puso a mover la cola
correspondiendo a las caricias de su amo, comprendiendo que le perdonaba.
El hombre pensó y dijo:
“Mueve tu cola tranquilo,
lo que has hecho no tiene nombre.
Has sido, y siempre serás.
el más fiel amigo del hombre.”