llibret 1994
De mi tierra.

¿COMO FINANCIAR LAS HOGUERAS PARA EL AÑO 2000?.
JOSE MARIA ROSELLO.

 
Lo que he pretendido con este titular ha sido llamar la atención del presunto Lector de este “llibret”. Engatusarlo, como se suele decir. Que crea que a lo largo de las siguientes líneas voy a proponer mil y una soluciones de cómo financiar los gastos que en sí conlleva una Hoguera.
 
Pero sí es válido el titular -modestamente lo creo así- si éste sirve para poner el dedo en esta delicada cuestión que muchos “foguerers” (hombres y mujeres) se plantean en el día a día de su trabajo en relación con la Fiesta. Y más interesante podría resultar si de él se derivaran diálogos entre comisionados con la intención -con esto ya bastaría- de tratar de buscar nuevas fuentes que ayudaran a mejorar el contexto de las fiestas de San Juan.
 
Las tradicionales fórmulas de recaudación no llegan, en la mayoría de casos, ni a costear el efímero monumento. Hablamos en este caso de cuotas de vecinos (la más afortunada comisión no pasa de las 700 cartillas), de rifas, de loterías y... poco más.
 
La aguda crisis económica de los últimos años ha propiciado también que los cargos de honor, auténticos “mirlos blancos” en otros momentos, sean menos y también menor su aportación desinteresada al fondo de la tesorería.
 
Y no hablemos de las subastas de cuadros, antaño tan interesantes por la fuerte estructura económica que aportaban, y hoy tan denostadas, poco contribuyentes y bastante incómodas.
 
Llegado este punto sería interesante, desde mi punto de vista, resaltar la labor que algunas Hogueras, cuyos nombres no voy a citar para evitar los agravios comparativos, ya están realizando en ese camino de búsqueda de nuevos métodos de financiación.
 
Estas comisiones están intentando integrar en ellas a cuantas más personas mejor. ¿Por qué?. La respuesta, dentro del contexto que estamos tratando, es evidente que es sencilla. A mayor número de componentes en una comisión, mayor número de cuotas individuales. Es una regla de tres con aparentes buenos resultados. Y digo lo de aparentes porque a estos comisionados habrá que darles algo a cambio, lógico.
 
Se les da una serie de cenas gratuitas al año. Se les da la posibilidad de participar en todos los desfiles. Se les da también, por último, una mesa con sillas en un “racó” popular durante las fiestas.
 
Pero, preguntan muchos, ¿no estaremos, de esta forma, convirtiendo las Hogueras en unas pseudo-barracas?.
 
Amigo mío, a este punto hemos llegado. Y aquí quiero yo poner el punto final porque, sin duda, éste sería un tema a tratar en un posterior artículo.