llibret 1993
La Vida es Sueño.

... Y COMENZO LA FIESTA.
Luisa Bernabeu.

 
Esto que voy a decir, mejor dicho a escribir, no sé si será verdad o mentira, pero.... “Me lo contaron ayer...” iay!, perdón, esto es el principio de una poesía.
 
A mí no me lo contaron ayer, me lo contaron hace muchos años, y ahora, recordando cosas del pasado, me ha venido al pensamiento esta pequeña “historieta” que, como he dicho antes, no sé si será verídica...
 
Había un pueblo pequeño, pero tenía todo lo que debe haber en un pueblo por pequeño que sea: su Parroquia, Escuela, Ayuntamiento, y naturalmente su Alcalde.
 
Las casitas, encaladas brillaban por su blancura, las calles siempre estaban limpias. El señor Alcalde estaba contento con la gente de su pueblo. Un día, pensando, pensando, se dio cuenta de que en el pueblo faltaba algo; sí, pensó que faltaba algún jardín que alegrara y embelleciera el pueblo. Entonces se le ocurrió consultarlo con los vecinos. Para este fin mandó aviso a todo el pueblo para cierto día y hora reunirse todos para tratar de un asunto importante.
 
El señor Alcalde, en pocas palabras, les puso al corriente de lo que había pensado.
 
- “Estoy -les dijo- muy contento de ser vuestro Alcalde”, pero he pensado que debemos, entre todos, dar al pueblo una nota de belleza y alegría y esto consiste en hacer unos bonitos jardines”.
 
Todos aplaudieron a D. Juan, pues éste era su nombre, por su decisión, y le prometieron embellecer el pueblo para orgullo de todos.
 
En algunas calles había un rincón o plazoleta olvidada, sin ningún objeto: la aprovecharon cambiando el aspecto. En otra calle sin salida hicieron lo mismo; un bello Jardín con bancos para sentarse. Por los alrededores se construyeron algunos huertos... En fin, que en poco tiempo, el pueblo quedó hecho una maravilla, brillando aún más la blancura de sus casitas, con el perfume de las flores.
 
D. Juan quiso recompensarles por su labor, pero el pueblo dijo que la mejor recompensa era tener un buen Alcalde como él lo era, y además el pueblo más florido y bonito de todo el contorno.
 
Pero no para ahí la cosa. También los jóvenes pensaron en una fiesta para diversión de todos y acordaron comunicárselo al Alcalde, que quedó encantado, dándoles muy gustoso el permiso.
 
Se trataba de plantar una “Hoguera” para el día de San Juan, coincidiendo con su onomástica, y siguiendo la costumbre de algunos pueblos y ciudades. Así que emprendieron con mucho entusiasmo la tarea. Entre todos construyeron una Hoguera no muy grande. Consistía simplemente en un grupo de baile formado por dos parejas con el típico traje del pueblo, y un par de guitarristas, en total seis muñecos muy bien confeccionados.
 
Don Juan quedó maravillado de la obra, que fue plantada en la plaza principal del pueblo; no faltó la iluminación y algún castillo de fuegos artificiales.
 
Fueron unos días de gran fiesta para la juventud, que bailaba alrededor de la Hoguera.
 
La noche de la “cremá”, festividad de San Juan, la gente menuda disfrutaba viendo caer los muñecos devorados por el fuego.
 
Luego siguió el baile hasta la madrugada, en que fueron invitados por el señor Alcalde a tomar chocolate con churros
 
Así transcurrió ese año, el primero en celebrar la fiesta de “Hogueras de San Juan”.
 
A partir de entonces, no faltaba cada año una Hoguera en la Plaza Principal del pueblo.
 
Y esto es lo que me contaron, no ayer iclaro!, sino hace muchos años.
 
Si es verdad, o no... como me lo contaron lo cuento.