llibret 1992
Els que fan la Festa.

REQUIEM POR LA EXPLANADA.
Ludovico Correa.

A ti que te han cantado poetas, símbolo de todo lo alicantino, motivo de orgullo, canto y letra de nuestro himno...
 
Som fills del poble
Que te les chiques
Com les palmeres
Que hay junt al mar...
 
y que sigue en el solo...
 
...fresques brises marineres
Que aplaquen l'ardor del sol
Fan simbrexar les palmeres...
 
A ti palmera, que te hemos paseado como símbolo de máxima distinción y respeto por todos los sitios como el más alto galardón, compendio de todo lo bello y nuestro. Hoy te vemos desaparecer de nuestro lugar de reunión, clásica Agora del pueblo alicantino, nuestra Explanada.
 
Paseo, salón de tertulia, rincón grato, que lleno de gentes y luces, nos has permitido creernos solos con la real y corpórea presencia de la que materializando nuestro ideal, nos permitía creer tener entre nuestras manos el feliz mañana.
 
Palmera y Explanada que desde tus orígenes, unos tras otros han tratado de embellecerte más y que finalmente uno de tus hijos puso la guinda al pastel, vistiéndote con un suelo que evocando rizadas superficies de un mar encalmado al que la brisa mueve hasta parecer te tornasolas, embelleciendo más si cabe tus colores, y que si bella estás, siempre te superas cuando reflejas luces del hombre en la noche, de soles en la mañana, espejo cuando te mojas, pantalla de sombras chinescas cuando las palmas de tus palmeras, filtrando soles, dan sobre tus suelos fantasmagóricos dibujos.
 
Pues bien, todo esto y más, si no nos movemos, lo vamos a perder, porque consentimos:
 
1º. Nos la convirtieran en cochina imitación de Zoco, sin la belleza que, dicen, los originales tienen, y si con todos los inconvenientes que las burdas copias llevan consigo.
 
2º. Permitimos nos talaran dos franjas normales a ellas, cual “cortafuegos”, en el mar de vida e ilusión que era su bosque, verde manto regular, para en ellas establecer los dos bellísimos criaderos de ratas que “aromatizan” de pestilente hedor el ambiente, siendo más presagio de la muerte que hoy se te avecina, que de buena nueva. Yo sé que en el ayer, otros aromas se mezclaban a la marinera brisa, aromas que las hojas de tus palmeras mezclaban, y que seguramente recuerdan y guardan, como están vivos en las mentes de los alicantinos de ayer, aromas de los marineros calderos que, cual pebeteros de ancestrales ritos, de nuestro eterno y viejo mar, luchan en las cubiertas de “Las Parejas", o de las barcas “d'el Arax” o “d'el Marroc”, rodeados de oficiante y adeptos y las miradas de los que desde tierra tenían en ellos puestos sus sentidos.
 
Sensaciones de gula que se abrían cuando al llegar se engalanaban de apetitosas banderolas de gratos productos para el más refinado paladar...
 
Y a cambio de perder todo esto no han solucionado nada de nada.
 
3º. Y hoy seguimos permitiendo nos talen más y más palmeras, para la colocación de un revocado pavimento sobre “pilotes”, que lo hará casi eterno, y como excusa nos dicen: “es que están enfermas”, cuando lo lógico hubiera sido dejarlas e ir renovándolas conforme se estropearan, pues todo lo que de belleza tiene la palmera, de esbelto talle y airoso penacho, lo tiene de fea, cuando recién plantada, sus palmas están atadas, su tallo desnudo.
 
y es que, como no nos entienden, oyeron “pilotes” y lo llenaron todo con tarugos de hormigón, cuando “pilotes” fue lo que tuvo el Alcalde Agatángelo Soler, que hizo lo que hizo SIN TOCAR NINGUNA PALMERA.