llibret 1991
La Porta de l'Estiu.

NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA.
Luisa Bernabeu.

Parece ser que, cuando se llega a mayor, o como se dice ahora a la "tercera edad", se van recordando cosas del pasado.
 
En algunas ocasiones nos lo hacen recordar las mismas personas o amigas de nuestros tiempos, y esto es lo que me ha ocurrido a mí, al recibir, hace poco una visita.
 
Será mejor empezar por el principio.
 
Recuerdo que, cuando era Joven tenía, entre otras, una amiga llamada Rosa: estábamos muy unidas y siempre salíamos Juntas.
 
Era guapa, tenía una bonita figura y mucha simpatía.
 
Un año, al llegar nuestra fiesta de Hogueras, la eligieron belleza del distrito donde vivía, pero sus padres no le dieron permiso y tuvo que renunciar. Tenía 16 años. Siempre había soñado con lucir el traje de Alicantina, recorrer las calles junto con otras compañeras y disfrutar esos días en que todo es alegría, ruido, iluminación, en fin nuestra gran fiesta de Hogueras, en la que la mujer pone un brillo especial a nuestro querido Alicante, con la mantilla blanca, su porte majestuoso y esa simpatía que irradia por donde pasa, porque, en honor a la verdad, la mujer es el alma de nuestra fiesta. Mi amiga, al igual que yo, así lo consideraba y admiraba todo lo relacionado con las Hogueras de San Juan.
 
A partir de entonces, cada año, al llegar el mes de Junio lo recordaba con tristeza.
 
Pero el tiempo pasa y todo se olvida. Se casó, fué feliz en su matrimonio y tuvo dos hijos.
 
Pasaron muchos años sin vernos. Un día nos encontramos y quedamos en que vendría a mi casa.
 
Como he dicho al principio, hace poco recibí la visita de mi antigua amiga Rosa.
 
Yo sabía que su marido había muerto y sus hijos se habían casado. Sacó del bolso un sobre con unas fotografías y quedé sorprendida al verlas: Era ella, mi amiga, vestida de Alicantina.
 
A pesar de los años, seguía estando guapa y elegante.
 
Me contó que, al quedarse sola, le hablaron de los "Hogares del Pensionista", donde hay reuniones, trabajos manuales, excursiones... y empezó a ir buscando distracción.
 
Hace un par de años la nombraron una de las damas de la belleza de la "Hoguera de la tercera edad". Y allí estaba, en las fotografías, luciendo el traje que tanto había deseado de Joven.
 
- "Entonces -me dijo- lo hubiera llevado con la ilusión propia de los 16 años. Ahora, a mi edad, me veo vestida con ese traje que sólo es como un recuerdo de lo que hubieran sido para mi aquellos días, en mis tiempos de juventud. Sin embargo, lo he lucido también con alegría, pensando en mis padres que, con toda seguridad, en estos tiempos actuales me hubieran complacido."
 
Quedé satisfecha de su visita y su relato, pensando que, efectivamente, ya no suceden estas cosas, pues ahora, tanto jóvenes como mayores, todos se han lanzado con entusiasmo y valentía para que el ritmo vaya en aumento y no decaiga el interés de esa gran fiesta: LAS HOGUERAS DE SAN JUAN.