llibret 1991
La Porta de l'Estiu.
LA NOCHE MAGICA DE SAN JUAN.
Javier Sebastiá García.
En memoria de un gran Foguerer, Javier Sebastiá, que supo plasmar en sus
líneas todo su amor a su tierra y a su fiesta. He aquí uno de sus últimos trabajos
que esta Hoguera ha querido publicar en memoria de este gran alicantino.
Centrándonos en las fiestas en tomo a la figura de San Juan Bautista,
tradición aglutinadora de los restos de las diversas prácticas precristianas
que se realizaban en torno al Solsticio de Verano, se extienden por todos
los países cristianos de Europa, sobre todo los Mediterráneos. En España la
Fiesta de San Juan se extendió por todo su territorio, siempre adaptada a
las costumbres y tradiciones de cada zona, pero según indica Julio Caro
Baroja “De todas las manifestaciones de júbilo y veneración con que la
fiesta se celebra, la más conocida es la de las hogueras. Se puede decir
que de un extremo a otro de la península se encienden éstas”, pero
apostillemos que en cada zona las hogueras aparecen marcadas por las
costumbres y las prácticas populares.
El fuego en la provincia alicantina siempre tuvo un importante papel, y muy
en especial en torno a la fiesta de San Juan. En La zona levantina, el
fuego, entendido como elemento de algazara y fiesta se remonta muchos
años en el tiempo; así en los magnos acontecimientos como puede ser la
llegada a la ciudad de un Rey, el nacimiento de otro, o bien para
conmemorar alguna fecha histórica, era costumbre encender sobre lugares
elevados unos toneles llenos de leña alquitranada denominados alimares.
El rito del Fuego en la Noche de san Juan, como sucede en tantos otros
sitios, es un trasunto de las fiestas paganas que se celebran para
conmemorar la llegada del verano. Con la llegada del Cristianismo, se
cambia el sentido y el fuego se configura como objeto de culto y ritual.
Pero la tradición y el folklore pervivirán paralelos a aquél, de modo que la
costumbre de encender hogueras en la Noche de San Juan en el Levante
Peninsular para impulsar al Sol en su peregrinaje es un rito ancestral...
Con la religión cristiana San Juan se conviene en el Héroe Solsticial
consiguiéndose así la unificación de liturgia y leyenda, pero la raíz pagana
nunca desapareció. Según la tradición, las Hogueras de San Juan,
comenzaron en la hoguera que Santa Isabel, madre de San Juan, mandó a
su marido Zacarías que encendiera para anunciar el nacimiento de su hijo.
Algunos opinan que habiendo venido al mundo San
Juan para iluminar el porvenir, las hogueras de esta noche deben existir para
consumir en ellas todo lo malo e inservible. Otros atribuyen al origen de las
Hogueras a que en la Antigüedad era muy frecuente encenderlas con la
finalidad de purificar el aire para evitar epidemias y la propagación de ciertas
enfermedades. Fuego y pólvora constituyen el ritual saludo al amanecer del 24
de Junio con el complemento muy rico de la coca de toñina y “les primeres bacores”.
Todo esto es la esencia de unas fiestas populares. Si tuviéramos que hacer un
minucioso historial de los fuegos populares en la Noche de San Juan, nos
tendríamos que remontar a fechas muy lejanas en que estos solo se reducían a
un alarde de fogatas y cohetes en la noche de vísperas en las casas camperas
de la Provincia Alicantina, en esa noche de tradición y leyenda, las masías
permanecían iluminadas con fogatas descomunales.
Con el paso de los años la tradición de encender hogueras en la Noche de San
Juan irrumpe en la ciudad. Estas hogueras desprovistas de todo adobo artístico
se formaban con esteras viejas, paja de jergones desechados, ... todo objeto
inservible era aglutinado en la Hoguera, la cual era preparada por chicos que se
encargaban de recoger los trastos viejos en una divertida peregrinación por
cada barrio. (Carlos Arniches las describe magistralmente en 1.931).
A la larga la gran cantidad de Hogueras improvisadas que ardían en las calles
Alicantinas, hizo que en 1.870 la Alcaldía de Alicante publicara un Bando en el
cual “se prohibía disparar cohetes y encender hogueras en sitios peligrosos”.
Llamada a la responsabilidad que irá repitiéndose año tras año, con ello se
pretendía evitar que posibles desgracias deslucieran la brillantez de la fiesta en
una noche tan memorable. Pero sucedió que en 1.881, seguramente por
descuido del secretario del Ayuntamiento se dejó de publicar el acostumbrado
bando y aquel año fue sonado, según nos describe “La Antorcha” periódico
científico-literario y de intereses materiales de fines del siglo XIX.
Con la llegada del siglo XX, las costumbres evolucionaron, cambiaron en aras
de una modernización más o menos bien comprendida la cual determinó que la
práctica de las Hogueras fuera cayendo en desuso. Así nos lo indica Francisco
Figueras Pacheco, en el tomo dedicado a Alicante, de la “Geografía General del
Reino de Valencia” (en el capítulo dedicado a las costumbres Indica: “EL 24 de
Junio día de San Juan, proporciona una diversión a las clases
populares que abandonando poco a poco la costumbre tradicional de
encender hogueras, la sustituye por el disparo de cohetes y petardos,
dando origen a un espectaculo muy animado pero que no deja de envolver
peligros para el pacífico transeunte”).
Este proceso de decadencia de las Hogueras ya se encontraba muy
avanzado cuando una disposición gubernativa dada entre 1.923 y 1.927
prohibía la venta de cohetes y otros artículos de pirotecnia popular, pero
como indica el historiador Alicantino Rafael de Altamira “Si la expresión
exterior del sanjuanismo alicantino se extinguía, quedaba en el alma del
pueblo la levadura de la emoción secular esperando el momento de su despertar”.
En 1.927, José María Py proyecta para el año siguiente un resurgir bajo
una nueva forma, de las antiguas costumbres. Esta nueva forma, que
tenían su pariente más directo en la falla Valenciana, según indica Altamira
“dejaba de ser el informe montón de maderas y esterillas viejas, las nuevas
habían de ser un monumento arquitectónico decorado con pinturas,
relieves y estatuas, que expresasen un sentimiento y sentir popular como
en Valencia”, pero aquí en Alicante, y esto lo apostillamos nosotros, la
Hoguera canalizada oficialmente evolucionará y adoptará una personalidad
propia y diferente.