Porque tú no eres el río
que obligado ha de ir al mar;
tu solamente... has caído,
y aún te puedes levantar.
Que en tu corazón albergas
la fuerza de voluntad,
y, ésta te echará una cuerda
para volver a escalar.
Y una vez que hayas llegado,
no vuelvas la vista atrás
y alguien te dará la mano
para que puedas andar.