llibret 1990
V centenario.

EL COMIENZO COMO SIEMPRE.
XII CERTAMEN LITERARIO: PREMIO ESPECIAL "HOGUERAS DE SAN JUAN".
Juan Carlos Vizcaíno Martínez.

Hace calor. Un calor familiar, que nos suena a amigo, no a repetido. No puede faltar aunque siempre se suba de tono. Pero, ˇes tanta la frescura que llevamos dentro!. Pese a los días previos, en donde el trabajo y las ganas de la fiesta han de convivir de forma atropellada, en el largo mediodía del 20 de Junio dejamos todo preparado. Todo previsto para que quizá nada salga luego como quisiéramos pero, así son les Fogueres.
 
El remate se plantó anoche, las vallas apiladas: esta mañana. bajo los potentes rayos de sol, se ha dispuesto el Racó de la Foguera, la efímera sede social de la Fiesta. Un Racó que irá cubierto por una alfombra de papeles de mil colores, improvisando una frágil guarida a los destellos del sol.
 
Pasan sin cesar camiones con figuras, remates, colores vivos y muecas desencajadas. Parece que Alicante llega tarde; se revisan las miles de bombillas que esta noche se unirán al júbilo colectivo, y que durante cuatro jornadas harán que la oscuridad se haga luz; exterior en las calles e interior en nuestro espíritu festivo. Bajo su faz cotidiana, el alma de esta ciudad se presta a recordar su celebración, renovada año tras año, cada vez más mult1tudinaria, abierta y sin fronteras. El Mediterráneo está más tranquilo que nunca; es un espejo, luminoso y cómplice con su noche llena de vida. Sube la temperatura, la tramoya se va ultimando, y estará cuando tiene que estar; Barracas en formación toman las calles; banderas limpias de azul y blanco en la casa de la Ciudad.
 
La alegría se lleva dentro. ˇYa llegará la Tarde!. En los hogares, las sillas sirven de apoyo a trajes almidonados y plenos de blancura. El mediodía es superior a todos. ˇVamos a vivir tanto en tan poco tiempo!, y todo invita a un breve descanso. Un rito breve, casi una despedida del sueño en varios días. Se cierran los ojos mientras descansan en la silla aderezos y mantillas, chaquetillas y zaragüells.
 
No sabemos si es en el sueño o en el recuerdo, pero todos tenemos imágenes imborrables del inicio de la Fiesta; instantes indefinibles, y que tan solo vuelven a la memoria, en una mirada añorante que tiene algo de ritual.
 
El descanso se desvanece. Nos levantamos con la ilusión puesta, y un extraño cosquilleo invade a todos los foguerers. Por la ventana, vemos fugazmente el paso de algún músico. ˇHay que vestirse!. Llega la hora de nuestra Fiesta, vamos a hacer otra la ciudad. Foguerers y zaragüells, mantillas y labradoras. En las calles de Alicante, las galas de nuestras Foguerers. Un ambiente extrañamente lleno de frescura se adueña de todo.
 
Todos ya juntos, la sonrisa de los niños, mientras sus madres los miran con el orgullo de que lo mejor de sus casas viven les Fogueres con alegría. Muy cerca, los músicos se disponen a sumergirse en una orgía de sonidos entrañables y familiares.
 
El presidente da la señal; un instante de silencio, un rito imperceptible, que se rompe con el primer pasadoble. Se inicia la Fiesta, suenan las tracas; rostros de alegría, serán cuatro días sin tregua. Delante de todos ellos, el cohete prende fuego a una cañita voladora, la primera. En una mágica evocación, nos introducimos en ella, pronto inicia su ascenso fugaz. A través de este artificio volador, somos testigos privilegiados del momento inicial de la gran Festa d'Alacant. Y subiendo a las alturas mirando a nuestro pueblo, veremos decenas de colectivos, de puntos móviles y llenos de sonidos alegres. Si nos fijamos un poco observaremos brillos de telas y colores de esta tierra, y a su paso por las calles veremos como ese colectivo crece y crece, y su presencia se adueña de una ciudad de colores claros, de blancos y azules, de luz mediterránea.
 
Es entonces, cuando el estadillo de ese inofensivo artefacto, nos devolverá a una Fiesta viva. Cuando nos podremos adentrar em otro Alicante. Cuando la noche se hace un día más jubiloso. Es el comienzo de les Fogueres, el inicio del rito lúdico de esa ciudad del Mare Nostrum. Siempre tan distinto, lleno de sensaciones, de explosión de los sentidos y, en el fondo, fiel a su origen y presencia en el Pueblo de Alicante. Por eso; el comienzo, como siempre, y para siempre.