llibret 1989
60 anys. Foc Onomástic.
OTROS PERSONAJILLOS DE LA "BELLE EPOQUE".
Cuaderno personal.
En más de una ocasión -y porque la nómina fué siempre
numerosa- hemos hablado y escrito de los personajillos mínimos
de la vida alicantina; seres que sin duda pusieron una nota triste,
alegre, sombría, agridulce, colorista... en el panorama urbano.
Hoy, vamos a desvelar algunos de los que nunca, o casi nunca, dimos noticia.
Por ejemplo "Cocaína” era un macarrita que vivió en la calle del
Molino, inmersa en el infecto mundo de la montañeta. "Cocaína”
vivía -segun él- de "no vivir”; kafkiana filosofía, que entendería él
tan solo.
La “Señora Patrocinio” poseyó en la misma vía suburbana, una
pensión barojiana, que daba posada a cesantes, bohemios, y
gitanos que pagaban “tarde, mal... y nunca”. Era gruesa y
grasienta como una esperpéntica figura de “La Busca”.
“El Tuto” era bailaor; bailaor flamenco, y actuaba en los pequeños
escenarios de “La Marina”, “Ideal Artístico” o “Maxims".
“Bastonetti” era recadero de los “cabarets". No salía de “La
Sinnombre” propiedad de Paco Giner “Carita”. Era delgado, como
un espíritu. Si es que los espíritus tienen delgadez física.
“Chaparrota” había sido criado de los circos trashumantes que
recalaban en Alicante. Dice la leyenda que ganó dinerillo en la
larga campaña que el Circo Krone desarrolló en el barrio de
Florida, de nuestra ciudad. Después fué criado en aguaduchos y
tabernas. Era un pobre corazón cargado de amor y de nostalgia.
“Café y Leche” era un vejete delgado, alto, con melenas, portador
de levita y sombrero de copa, y conductor de un carromato que
iba por todo el centro de la ciudad, y a la salida de los teatros
-hubo una época en que funcionaron en la ciudad dos docenas-
expendía café y leche, y por cinco céntimos daba un tazón y
azúcar de cortadillo.
Blayo vivió cerca de Benalúa, en el llamado popularmente "Barrio
del Cuerno”. Era limpiador de las vías del tranvía, y cuando le
preguntaban que había comido ese día, soltaba una retahilla de menús...
“Pepe Caño” fué un anciano muy dicharachero y festivo que
estuvo asilado en la Beneficencia Provincial, y al parecer tocaba la
flauta para que bailaran dos tontuelos también acogidos allí:
Diego y Teleta que eran hermanos.
Fulgencio Estrada vivió en el barrio de Santa Cruz, e hizo todo
cuanto se puede hacer en este cochino mundo para no morir de
hambre. Al final fué poetilla de la legua, y él mismo vendía sus
libritos por las terrazas del Ivory, Colón, Café Central, Novelty,
Suizo, ... vendía la obra de su inspiración por 0'50. Murió solo,
olvidado y triste en una cama del Hospital Provincial. Don Gonzalo
Mengual el ilustre médico fué uno de sus valedores.
“La Vinagra”. Había sido una de las más guapas tanguistas que
hubo en la capital. Ya mayor y retirada del ruedo de las piruetas
tuvo una pensión de poca monta en la calle del Cid. Tuvo amigos poderosos.
“El enterao”. Vivió en la calle Belando. Dicen que en su juventud
fui torerillo y se vino a Alicante. Aseguran que era “maestro de
todo y oficial de nada”, y tenía una verborrea que podría haber
“enterrado” a Castelar y Silvela.
El "Patatíbiri". Aun no se ha desvelado del todo la historia de este
vendedor de patatas a la inglesa que se apostaba en la puerta del
"Ivory" en la Rambla. Era moreno, cetrino, andaluz, simpático y
muy afable. Al parecer al estallar nuestra guerra del 36 se fue al
frente de Madrid y allí perdió la vida. No tendría más de
veinticinco años.
El "Chufero". Fue el propietario de un cafetín que hubo en la
Rambla cuando se llamó Paseo de la Reina. "Casa del Chufero"
fue famosa en la vida de relación del hampa alicantina. Con "El
Chufero" vivía "El sabanés", un honrado menestral casado con la
hija mayor del personajillo. "Los Huensos" lo asesinaron de un
navajazo. "El Chufero" se vengó ajusticiándoles con navaja
cabritera en la escalerilla que une la calle de Labradores con la de
Virgen de Belén en nuestra Ciudad.
Y finalmente, el Canónigo Galbis -que no es ni mucho menos un
personajillo, sino un gran personaje- que sembró el bien a manos
llenas, y protegió a más de uno de aquellos monstruos de los que
hemos hablado antes. Don Manuel Galbis Pertenecía a la vieja
Colegiata -hoy Concatedral de San Nicolás de Bari- y era uno de
los contertulios más famosos e ilustres de la tertulia de la placeta
de San Cristóbal en la Farmacia del Dr. Soler, cuyo edificio aun permanece.