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No las vieron jamás sus ojos invidentes pero no le importaba, él los presentía... y ansiaba presto que llegara el día para oir el bullicio de la gente. hacía acelerar su corazón humano, y muchas veces cogido de la mano lo acercaba a la hoguera y la tocaba ansioso. hacían estremecer sus sentimientos: y en su fuero interno decía ¡Cuánto Siento! al estar aquí en la esquina sentado. |
Por su alma la fiesta la sentía ¡Con tal fuerza y con tanta ilusión, que cada cohete era una explosión para su alma que con ansias vivía!... era joven, tiene ansias y apetencias y en fiestas no soportaba su existencia, ¡esa cruz tan grande y tan pesada! como hacen los jóvenes por su lado no estar tan quieto y tan parado, ¡si pudiese bailar, sería tan hermoso! Y sus ojos ciegos lloraban en silencio... |