llibret 1989
60 anys. Foc Onomástic.
CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.
Francisco A. Miralles.
Fue lo que me vino a la cabeza, cuando actuando de mero observador en este XI CONCURSO LITERARIO,
oía las diferentes manifestaciones hechas por el jurado, así como un preludio de los que
minutos más tarde escucharía; pero centrémonos en lo que realmente ocurrió
aquél de Mayo en la Cafetería del Hotel Leuka en la ciudad de Alicante, a eso de las 21:00 H.
Con una puntualidad exquisita, del más refinado ambiente británico empezó la reunión,
a fin de fallar dicho concurso, en el que actuaron como Jurado D. Emilio Chipont -periodista-, D. Raúl Alvarez
-locutor radiofónico-, D. Manuel Molina -poeta-, D. Ramón Crespo -Delegado de Cultura de la Comisión
Gestora-, D. Francisco Javier Sebastiá -escritor- y como secretario de dicho Jurado (con voz pero sin voto), D. Fco.
Javier Villacampa, así como un servidor como mero observador.
Empezó rompiendo el hielo el Sr. Chipont, aludiendo la escasa calidad literaria de los trabajos presentados, que
fueron un total de 26; dicha opinión fue compartida por todos, aduciendo como posibles causas la falta de
numerario de dicho concurso, y quizá su escasa repercusión, hecho que desgraciadamente viene
repitiéndose hace algunos años. Así pues, con esta primera toma de impresiones, comenzó
la primera criba, como si de ello se tratase, de los trabajos que a juicio de todos podrían ser designatarios de algunos
de los premios a fallar.
Se leyeron ante todos algunos de los trabajos de poesía, que no fueron del agrado de dicho Jurado, aunque el
Sr. Molina, quizá que por ser el más cualificado en dicho campo literario quisiera galardonar alguno de
aquellos trabajos expuestos, finalmente se decidió por decisión ecuánime en dejarlo desierto.
A continuación, como en la anterior ocasión, tuvo lugar una nueva lectura de los trabajos seleccionados
para el premio al mejor trabajo dedicado a la Hoguera Calderón de la Barca-Plaza de España, uno de los
trabajos allí expuesto, a mi modesto entender con inmensas dosis de cariño, amor, aprecio y algunas
expresiones rescatadas de un valenciano de la calle, fue definido en palabras textuales del jurado como de “Pedestre
y Burdo”, que a decir verdad era una recopilación de datos de esta Hoguera pero narrados de una forma
ciertamente tosca, igual que anteriormente, se optó por dejarlo desierto.
Acto seguido hicimos una pequeña, pero reconfortante pausa, a fin de refrescar y poner a punto de nuevo la
mente para enconar el fallo del tercer premio en juego.
Tuvo lugar una nueva lectura de trabajos, en la que como en el más vibrante momento de suspense de una
película del más puro cine negro americano, algunos miembros del Jurado se achacaban quizá
falta de horas literarias, lectura, vocación, al soportar su opinión sobre el último fallo, sin duda
el calor reinante en esas horas, que en momentos resultaba pegajoso e incluso agobiante hizo saltar un poco el
ánimo de todos, lo que hacía apurar el contenido de nuestro vasos y despojarnos de la chaqueta.
Pero como si alguien hubiese cantado BINGO!, en este último fallo se acordó como decisión
unánime en otorgar el Premio en prosa al trabajo titulado “ESPEJOS DE FIESTA” a D. Juan Carlos Vizcaíno,
dotado con 15.000 pts. y accesit especial al trabajo “SUAVE QUEMADURA” de D. Miguel Martínez Mena Rodríguez.
Como les narraba al principio de estas líneas, y título de esta crónica literaria, parece una muerte
anunciada la existencia de dicho concurso, ya que si no se remedia, debido a su falta de dotación monetaria,
podría llegarse al extremo de su desaparición ante su falta de participación y escasa calidad en los trabajos.