llibret 1989
60 anys. Foc Onomástic.

XI CERTAMEN LITERARIO "HOGUERA CALDERON".
Accesit en prosa: SUAVE QUEMADURA.
Autor: D. MIGUEL MARTINEZ MENA-RODRIGUEZ.
 
Alicante, mi patria chica, mi patria grande en ti está la sangre, y mis ojos, oídos y tacto. Sólo pido por eternidad de eternidades estar ahí, sobre tu tierra recién llovida.
 
Recién llovida de flores, recién fresca de polen, almendros y cepas, algarrobos y olivar en el barranco de Lloixa, pedanía de Santa Faz donde levantado queda desde centurias el Monasterio Real. De donde vengo, primavera azul que se ensancha en lujuriso verde de pámpanos, víspera de San Juan Bautista.
 
En esas noches que se alargan hasta la nit de Sant Joan intento dormir, no dormir viviendo, adelantar noches, levantar horas al cielo. Horas sin orillas, relucientes, en mayo caminante hacia el fuego.
 
La huerta de Alicante catedral de granados e higueras, adelfas y geranios, jacarandas y nísperos donde posa el rocío mañanero. Y la morera e hinojo junto al camino sin polvareda porque la lluvia, de rondón por San Jorge, empapa senderos ocres y cantos rodados por el mar calcinados. Hasta el rocío cubre una rosa abierta, enmudecida agua que teje belleza, pura luz de estrella en estrella escondida bajo silencios y raíces. Mayo caminante, contigo hacia el multicolor fuego yo también voy, aguaceros al borde del cálido verano.
 
Firme amor, Alicante, me diste con tus dones al nacer en tu seno nacido. Eterna primavera que en la nit de Sant Joan termina y en la nit de Sant Joan comienza, ternura de fuego secular que lleva el beso vehemente de la más hermosa mujer parida en vientre carnal. Hogueras de San Juan soñadas con prisa espacial. No dejó a tu amigo ni al amigo de tu hermano que habita lejos y acude puntual. Ni puedo contener el abrazo de mi amada y compartir deleites de casa en casa del foguerers que a grito de virgilias blancas divide con el vecino el tesoro que acumula, como acrisolada plata deseada.
 
La nit de Sant Joan está ahí, ahí mañana mismo. Quien pretendo contener la plantá, es como pretender contener el viento o volver a su mano el agua derramada, Son noches enteras, redondas en deleite sin descanso. Y no quiere bien u su hijo si detiene su abrasador ardor al gozo sanjuanero.
 
El lucentino, por no decir antes del comienzo de los montes, prendía la llama por medio de un pedernal, trabajo arduo, de forma que procuraba tener siempre cerca carbón encendido ˇvaya usted a saber!. El fuego era atributo de poder y de majestad divina, tanto que la idea de Creador representábase bajo el símbolo del fuego. Lengua de fuego que permite separar lo puro de lo impuro, y destruir lo impuro, penetrar por doquier, purificar żno es esta el ab initio en la mente del hombre paleolítico o incluso al venir Jesús, unívoco con El Precurso?. Por ello, a través del fuego, la armadura y la espada como manantial iluminado -increíble- derramó fulguración sobre la faz de la tierra en torrentera creativa, moneda de mercader.
 
Arrebatadora nit de Sant Joan, geométrica hermosura su lumbrera y su mar azul ultramarino de la bahía del Benacantil, alegría emocional de sus gentes y su juventud vestida de gala, sin armadura y sin espada, a corazón abierto y baile en la noche mitológica, erizada edad de la inocencia.
 
No se si ahora será así o muy distinta y distante, seguramente, a cien mil años atrás ˇque más da!. Entonces, al preludiar los siglos, el fuego encontró el agua, su enemiga. Y se unió de amor con ella, en secreto. De allí nacieron todos los seres vivos. Las plantas primero, tiernas, y nosotros destellos. Savia y sangre son ardimiento que mana. Fuego atemperado que no consume lo que toca, de suyo vivifica; fuego que goza y se plega, fuego que piensa, virginal. Así el macho es fuego, la hembra agua.
 
Y la nit de Sant Joan, suave quemadura.