llibret 1987
Nuevos Tiempos.

LA SUERTE... DE LA MALA SUERTE.
(Cuento imaginario de humor).
Luis Dobón Lillo.

 
Como el que sube de mala gana los escalones de un campanario para ver de cerca el estado de las campanas, así ascendía los peldaños de su casa, con una pausa notada y con olvido del ascensor; deseaba no encontrarse con nadie y disfrutar de una soledad duradera que la ansiaba y no la existía, tan pronto como traspasara la puerta de su casa le esperaba un ambiente de infierno, de manos de su mujer y su hija que habían visto en él, al enemigo público número uno de la casa y todo había sido el causante una dichosa carta, que de haber sido el quien primero lograra cogerla del buzón, la hubiera roto en mil pedazos, pero como a veces el porvenir no se adivina y la carta iba dirigida a su hija, fue esta quien la recogió. Si, el destino le había hecho una mala pasada, en una cercanía de les Fogueres, darle un motivo de peso para que dejara de verlas, el que hasta llegó a soñarlas porque su cargo de Secretario le daba oportunidad de vivir muy compenetrado en ese ambiente fogueril, pero todo había pasado a ser un recuerdo de...
 
En la Foguera Calderón de la Barca-Plaza de España se vivía a plena satisfacción, hacía su tiempo que todo rodaba por buen camino en el curso del año y la Comisión remataba a criterio justo, en un mes de Junio, su buena labor con la presentación de una vistosa Foguera. Ciertamente hacía su tiempo que no se conseguía un primer premio pero no por ello decaía el espíritu foguerer en ese sector tan alicantino, porque las cabezas más visibles eran de una categoría de primera división, en lenguaje futbolístico, un Presidente, el Señor Alfonso que se concentraba en el la titularidad del Decano de todo Alicante en estos menesteres fogueriles, sin baja ni vacaciones, había mantenido años tras año el timón de la Comisión, y al costado suyo, como el segundo de abordo, se tenía un Secretario muy capaz, el Señor Eduardo y sabía resolver todos los inconvenientes de cualquier calibre y aun le sobraban energías, por ello en aquel año existía una expectación vecinal ante el compromiso de les Fogueres de San Juan. En el año anterior, se logró la virtud que sobrara dinero y éste, unido a interés de ese capital, más el buen empuje económico logrado, permitió asegurar a Presidente y Secretario, que en aquel año se lograría rebasar la barrera de lo habitual e iban a entrar en la vereda de lo bueno, la Foguera, según promesas de artista, conseguiría ser noticia porque existía empeño que fuera así y para preparar ambiente, del dibujo sacaron fotocopias y estas fueron fijadas en las paredes y en los cristales de los bares y comercios, con un rótulo que lo encabezaba que en claro lenguaje decía: “Foguera Calderón de la Barca-Plaza de España año 1987”, no se pretendía andar con secretos, era preferible que dos meses antes el vecindario supiera con lo que entraría en propiedad y que fueran recopilando orgullo y satisfacción para dar rienda suelta a esta pasión humana en un 22, 23 y 24 de junio.
 
Como el que cuenta las grandes batallas victoriosas en las que ha tomado parte, el Señor Eduardo tenía al corriente de todo el teje-maneje de la Foguera a los suyos, a su mujer y a su hija y les informaba a medida se producían los acontecimientos y se disfrutaba en ese hogar porque también los suyos tenían pasión por las Fiestas de Alicante, su hija bien fue, hacía unos años, la Belleza Infantil y por deseos de madre e hija, llenaron buena parte de la casa con fotos enmarcadas de aquel acontecimiento, a Eduardo le parecieron excesivas pero... calló como buen marido, buen padre y un excelente Foguerer.
 
Eduardo a principios de Junio a dos por tres visitaba el taller del artista, no era para recordarle cuando debería presentar su trabajo ya terminado, es que el allí estaba tan a gusto viendo pintar y hacer, que casi podría considerarse aquel como su segunda casa y hasta tomaba criterio de que si se pintaba un muñeco así o asá, estaría mejor, se le escuchaba porque sus pareceres eran de buena tinta y se lograba cierto impacto.
 
Pero... aquel mediodía del 10 de Junio, hubo una especie de terremoto en su hogar y todo lo produjo una simple carta, su hija Ana era portador de ella y su contenido tenía poco que leer pero mucho que entender, se le informaba que había sido una de las ganadoras del concurso de la Revista Lecturas y le correspondía hacer un viaje al Brasil para dos personas, con una duración de 8 días y estos tenían la fecha del 22 al 30 de Junio. La alegría de Ana era indescriptible, ella que dudaba de la veracidad de esos sorteos y ya le obligaba a cambiar de criterio, porque veía de cerca a dos victoriosos, a su Padre y a ella que ambos emprenderían ese viaje, todo pagado, para ver ese mundo nuevo del otro lado del Atlántico.
 
Ni el bicabornato logró que le sentara bien la comida a Eduardo, él no podía ser el pasajero de tal viaje porque coincidía con las Fogueres de Alicante, pero su argumento era de poca monta en el criterio de hija y de madre, la chiquilla no podía renunciar a su premio, que a lo mejor no lograría ver otro en su vida y sin embargo, al año que viene, Alicante tendrá un nuevo compromiso de Fiesta... Eduardo valientemente alegó que su cargo de Secretario era insustituible... pero la señora Concha que estaba del lado de la hija, le replicó airada, si hombre si, y si estuvieras enfermo, seguro que seguirías con tu cargo de Secretario montado en una ambulancia. La hija alegaba a su vez que el sacrificio de los Padres por los hijos no debe ser cuestiones de cuentos y se debe demostrar.
 
Eduardo no dijo ni que si ni que no, lamentaba no ser en aquel momento un sordo, porque existían 4 días para confirmar la aceptación del premio del viaje y ya habían pasado dos y el acoso casero era extremado, ni la madre ni la hija le dirigían la palabra, conversaban en la mesa entre ellas, desvirtuando la conducta de algunos que, la Foguera cuenta más que los temas de su propia casa y olvidan que 3 días no son suficientes para compensar la convivencia en buena armonía de 362 días restantes. Nada, Eduardo estaba viviendo un calvario, que ya no sabía que era mejor, si ser pasajero del viaje o quedarse en tierra.
 
Mientras subía escalones, le dio el que pensar lo que fue aquel año, como un inventario de actividades muy digno de recordar, si, el como un buen Foguerer y responsable, dio a conocer su triste situación al Presidente y compañeros, quienes sabían ya con que clima vivía en su casa y estos lamentaban muy de veras su caso sin mas comentarios, y así entró en su casa donde le esperaba un silencio sepulcral, ni su mujer ni su hija le dirigían la palabra, solo una nota encima de la mesa en donde se le informaba que el Sr. Alfonso le había llamado por teléfono y deseaba hablar con él, Eduardo se puso al habla y a través del teléfono recibió las agradables noticias que por decisión de todos y visto su caso, habían convenido hacer una película especial, en video, en donde todos los acontecimientos quedarían grabados y conocería así, hasta el mínimo detalle de las Fogueras, pues si el destino le había obsequiado con un viaje al Brasil con su hija, el ser Padre de Familia es lo más importante en este mundo,... Eduardo oyendo las palabras del señor Alfonso no lo besó porque no podía, el teléfono no admite esas cosas, pero ciertamente se encontraba una solución a su caso y eso le hacía respirar a pleno pulmón, por ello seguía callado escuchando las palabras del Presidente y proseguía: en escalas inferiores es el ser Foguerer, ante todo es ser Padre... Eduardo al oir aquello y con un nudo en la garganta solo acertó a decir, muchas gracias, muchísimas gracias...
 
Ya le aguardaban días de satisfacción, unas paces con su mujer y su hija, un inolvidable viaje al Brasil y al regreso, para que no todo fuera inolvidable, un video de sus queridísimos compañeros Foguerers que contendría los acontecimientos vividos, para que pudiera recuperar la memoria de algo que quería mucho y no pudo verlo, que le permitiría centrarse nuevamente en lo que debería seguir su acometida, como Secretario de esa Foguera de Calderón de la Barca-Plaza de España. donde se demostraban una vez más una gran estimación a su Secretario, estuviera presente o ausente en las Fogueres de San Juan por las que tanto habla luchado y lo seguiría haciendo siempre, por algo era alicantino de lo que entienden que su Alicante se lo merece todo... y claro, debe ser a costa del esfuerzo de sus hijos.