llibret 1987
Nuevos Tiempos.
MI RECUERDO DE LA CALLE CALDERON DE LA BARCA.
Lola Climent de Chipont. (Cuaderno personal).
La calle de Calderón de la Barca está plagada de recuerdos en mi mente. Podría comenzar
con una mínima evocación de la tienda de comestibles “La Española”, donde en casa nos
proveíamos de los ultramarinos y coloniales de la mejor clase. Había allí una dependencia
servicial y cordial.
Al lado, unos míticos almacenes de tejidos, que se nos fueron por el pozo del olvido:
Jotaté. En la misma acera una taberna-casa de comidas, ida también a mejor vida “El
Santapolero”, donde en los años cuarenta se comía por dos o tres pesetas, una olleta
sensacional, unos huevos fritos con patatas, ensalada, pan y postre. El vasito de morapio
no entraba en el menú, ni el café de “olleta”. Lindando la Ferretería del Mercado.
El Mercado Central de Abastos, el de la Verdura, y una tienda de comestibles simpática, de
los padres de Miguel Iborra.
Hoy la mercería del impar presidente del distrito foguerill y estimado amigo Alfonso
Garrigós Ramos. En un pico de esta calle tuvo su gestoría don Manuel Navarro Aznar, uno
de los más activos agentes de informes comerciales.
En otra hora la Escuela Moderlo, feudo de los hermanos Franklin Albricias -que fue
Presidente de la Diputación Provincial durante la II República- y su hermano Lincoln.
Después se convirtió aquello, primero en Delegación de la OO.JJ. y luego en Provincial del
Frente de Juventudes, y Escuela de Aeromodelismo.
Varias horchaterías, y una tahona popular donde expendían un pan de postín.
En otro de los pisos vivió Carlos Terol, que había sido pasante del ilustre jurista, Don Elier
Manero Pineda, y de su hijo Elier Manero Serra.
Tuvo su estudio una ilustre pianista, cuyo nombre no recordamos, que fue profesora y
manager, de artistas que comenzaban.
La herboristería de Pascual, que aún existe, y donde nos facilitaban las alcancías de arcilla,
que construían en Agost, y las hierbas aromáticas para nuestras infusiones de invierno:
boriol, salvia, menta, rabet de gat, hierbaluisa, cantueso, manzanilla, que al mismo tiempo
perfumaban nuestro cuarto trastero. Hidroeléctrica que se llamó Compañía de Riegos de
Levante, con la sombra de sus dependencias de nuestro amigo Luis Villó Moya (q.g.h.) y
de otras figuras...