llibret 1986
Día y Noche de la Fiesta.
LIBROS MERITISIMOS DE ALICANTE.
Emilio Chipont.
Da verdadero gozo leer libros alicantinistas por excelencia, cuyos autores en algunos casos han
vivido lo que escriben, de nuestra ciudad.
Entre las obras de este tipo que con más gusto releemos de vez en cuando se halla “Gastronomía
alicantina”, de aquel gran jurista y gastrónomo que fue José Guardiola Ortiz, político republicano
por excelencia. “Gastronomía alicantina” es un libro impar. ˇCon qué originalidad y elegancia,
desgrana las recetas de nuestra cocina típica su autor!... Porque, no cabe duda, Guardiola fue un
clásico en lo suyo. “Ropa vieja” y sus “Platos de guerra”, así como “Las 60 maneras de elaborar la
sardina” constituyen una aportación grandiosa al modus vivendi de los alicantinos.
Otro libro del que guardo imborrable recuerdo es “Historia de la placeta de San Cristóbal”, de
Agatángelo Soler Llorca, el inolvidable alcalde; el que hizo el asfalto multicolor y marmóreo de
nuestra Explanada, y dio categoría al Castillo de Santa Bárbara. Sus añoranzas, memorias y
deseos de la popular placita alicantina, desaparecida del panorama urbano como por arte de
magia, para dar paso a un aparcamiento subterráneo, y una endemoniada transformación no ha
sido precisamente un éxito urbanístico. Los personajes de Soler Llorca narra en su librito -el
canónigo Galbis, el “agüelico”, el platero Matas, etc.- dieron vida a parte del pasado siglo, y
algo del actual.
También, “Al pie del Benacantil” de Víctor Viñes ha sido muchos años mi libro de horas. Su visión
de “Les Fogueres”, del Castillo de Santa Bárbara, del barrio del Arrabal Roig, de “fer herbes” en el
campo alicantino, de la anécdota de la Rambla, que fue Vall y Paseo de la Reina, de los pregones
y personajillos populares de antaño etc., son estampas de la vida alicantina que nadie ha
mejorado aún en el libro.
Finalmente quiero tener un imperecedero recuerdo para mi gran amigo Vicente Martínez Morellá,
no hace mucho fallecido, que fue Cronista de Alicante, y dejó escritos más de doscientos
opúsculos, separatas y libros sobre motivos alicantinos. Ahora mismo me acuerdo de sus “La
Colegiata de San Nicolás de Bari”, “La Iglesia de Santa María”, “El Pintor Adelardo Parrilla”,
“Plazas conmemorativas en la vida pública”, “Epitafios en el Cementerio Viejo de San Blas”, y
mucho títulos más.
Los libros meritísimos de Alicante son a modo de tesoros que hay que conservar como oro en un paño.