llibret 1985
Los Pueblos, el Fuego, su Folklore.

VII CERTAMEN LITERARIO.
Premio en POESIA.
Título: "MANIFIESTO DE AMOR A LAS HOGUERAS DE SAN JUAN".
Autor: Manuel Terrín Benavides.

1
 
Hogueras de San Juan como camino
donde quema la llama soberana,
pájaro que decora mi ventana
colgado en la dulzura de su trino.
 
Altas palmeras, mar radiante, vino
caliente entre los labios. La mañana
me ha dejado en la boca una manzana
saturada de zumo femenino.
 
Incendia caminante enamorado
tu concordia. Alicante. Tú eres centro,
yo orilla receptiva en tu regazo.
 
A ciegas caminaba, de costado
pero encendiste aquella hoguera y dentro
sentí del corazón tú aldabonazo.
 
2
 
¿Tu hoguera? Intima sombra de escalera
quebrada en dimensiones de estatura,
lluvia resplandeciente, abreviatura
de borrasca, sedienta enredadera
en circulo feliz. Amor, ribera
donde beben los pájaros, locura
de ceñirse la luz a la cintura
con rito de velero y de palmera.
 
Hogueras de San Juan o cortesía
del sentimiento, joyas, melodía
dormida en el silencio de una casa.
 
Hoguera o privilegio, fuego libre
que enciende no sé quien para que vibre
y derrame su lengua cuando pasa.
 
3
 
Dicen que un sentimiento es una venda
circunscrita en el ojo de la vida,
pero la hoguera merece una vida como ofrenda.
 
Sumiso caminante por la senda
donde anuncia Alicante la salida
del sol. El corazón es la medida
del hombre. su motivo y su leyenda.
 
Lejos de todo brillo yo extendía
manto redondo en mesa de fracasos,
espigas bajo rueda de molino.
 
Pero en el otro lado de la umbría
subían estas llamas y mis pasos
aplastaron la escarcha del camino.
 
4
 
Déjame que acaricie tu mejilla
como acaricia el polvo de una puerta
donde no llama nadie. ¡Oh la playa abierta
que se queda en mis labios sin orilla!
 
Déjame compartir la ventanilla
de tu tren. Sombra errante, entonces muerta,
con tu hoguera sublime, se concierta
y hace saltar luciérnaga amarilla.
 
Amarte es abultar lo compartido,
un duplicado impulso de existencia
resucitada, gestación sonora.
 
Amarte es una fiesta, un estadillo,
arrodillar la noche en tu presencia
y esperar el regreso de la aurora.
 
5
 
Quiero beberme el brillo de la seda
suspendida en la llama de tu pelo.
Quiero besar lo eterno cuando el cielo
cierra ventanas y en tus ojos queda
flotando. Cara y cruz de tu moneda
quiero ser, oblación de terciopelo,
tus llamas que provocan un revuelo
dé pájaros en gozo de alameda.
 
Soy tuyo intensamente, soy suceso.
Mi cuerpo, rescatado del olvido,
se mece alrededor de tu armonía.
 
¡Oh cuanta eternidad cabe en un beso!
A través de este fuego compartido
siento, Alicante, reventar el día.