Así tu amor es grande, Alicante de las palmeras, parecido al aliento de los dioses,
montaña erguida como un orgullo de horizonte sonoro, manantial rescatado en la costa
luciente donde la vida es un calendario salpicado de oraciones marinas.
Tu hoguera recuerda un beso intenso, un soplo airado de tiniebla sosegada en los
hombros. Golondrinas espesas en la frente levantan esos rizos por el viento del alba
acariciados. Algo quiere acercarme al árbol vivo, roja vigilia densa, con las raíces sueltas
en el corazón
Tu hoguera invoca un horizonte de pájaros dormidos, el color primitivo que tuvo la caricia
levantina. Hay silencio de dioses en la seda que resbala suave por las playas como un
desmayo de juventud, la garra de una raza soñadora y viajera.
Tu hoguera es el maremoto que siempre se perdona, oleaje por donde el sol impregna un
brillo diferente. Alguien quiere acercarme hoy la suavidad que ha sido almohada de
ángeles, un vendaval melancólico donde se multiplica el deseo, la hierba roja de tu hoguera.
El paisaje diluye dimensiones y el amor es un don, no se merece. ¡Oh la noche!. En su
pulmón los agitados mártires de la ciudad podan oxígeno, destila espíritu la piel doblega
y da comienzo la consagración de los sentidos.
Hay silencio, miradas fugitivas, confidencias de labios que apenas pueden verse. Los
parques acumulan tentáculos de fantasmas, amores juveniles, cabello verde de lluvias
viejas, sombras monótonas, crecientes y yo del corazón de las palmeras siento el peso.
¿Perdura entre lo oscuro desnudez sollozada? ¿Es confidencia, lujo inconfesable todo
escudo de sombra? Sube a los lechos un rubor espeso, llamarada espiral, imagen de
contactos femeninos.
¡Oh la noche!. Delante apenas suena el estupor de un río en una llanura seca, la
inocencia civil de los caminos entregados.
Pero tu, Alicante, te sublevas desde el borde encendido del silencio, desnuda de
contornos, elevas a la altura la sangre de tu fuego, tu fuego como una música que
puede verse, como un galope de caballos rojos que se amontonan, y mis labios
concretan la dispersión ardiente.