llibret 1984
Flechazos.
LA SORTIJA DE BRILLANTES. (historia navideña).
Luisa Bernabeu.
Llegó el día de Navidad. El matrimonio, con sus tres hijos, de 3, 5 y 7 años, se sentaron
a comer. No faltaba nada en la mesa; comieron sencillamente bien, con lo que
requiere ese día, hasta incluso, comieron turrón.
Fue un día feliz para todos, especialmente para los niños que esperaban con ilusión
esas fiestas para comer un poco de ese manjar tan rico pero tan caro, como es el turrón.
El padre miraba y callaba al ver la alegría de sus hijos.
Una vez terminada la comida, los niños se entretuvieron mirando la tele.
Entonces, ya solos, el marido se quedó mirando a su mujer, preguntando sorprendido
de donde había salido tan rica comida.
Ramón, no te enfades conmigo, pero no quería que nuestros hijos, tan pequeños, no
vieran cumplida su ilusión de comer bien en el día de Navidad. ¿Tú te acuerdas,
Ramón, de aquella sortija de brillantes que me regalaste al poco de casados?. Pues
esa sortija ha sido la principal intérprete de ésto; según se suele decir “no hay mal ni
bien que cien años dure”. Pues bien, yo pienso que Dios querrá que las cosas se
arreglen, que tú encuentres trabajo y, si puedes, algún día me vuelvas a comprar otra
sortija, aunque sabes muy bien que sin ella se puede vivir.
Pienso que la alegría de nuestros hijos está por encima de todas estas cosas, y hoy, a
sido un día muy feliz al contemplar sus caritas alegres.
Lo que me ha inducido a venderla es, en gran parte, porque voy a decirte: Tú sabes
que yo he sido una buena costurera. Pues ahora voy a coser. No, no te alarmes, no
voy a salir de casa, voy a coser para una tienda de confección.
Como ves ya tendremos una ayudita, pudiendo atender a los niños y la casa. ¿Que te parece?.
Verás corno todo se arregla, cariño, y saldremos adelante, pero hoy es día de Navidad
y hay que estar contentos.
Ha sido un día brillante de felicidad, gracias a los brillantes de una sortija.