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I
sobre crenchas históricas de espuma alargo el alma en magnitud de suma, siempre de contenido a continente. del tiempo y me sorprende el transitivo reflejo de estas calles y ese altivo monte crucificado por la historia. nace un lecho de rojas acuarelas. Fuego de España: llamas paralelas bajo las cuales nuestro honor respira. Históricos vaivenes. Pan mordido que deja entre la sangre un alarido y en la boca de Dios dolor de muelas. donde un salmo de fuego se refleja!. Aquí derramé mi sangre vieja para hallarla después resucitada. Al alba, cuando Dios abre la puerta de esta luz infinita, magna oferta, la eternidad revienta y me salpica. esa playa de círculos festivos donde baña sus pies aumentativos pardas colinas a la luna llena. donde el cuervo levanta negras quejas, donde rocas y pinos son guedejas rebeldes de una inmensa cabellera. |
Lo encuentro en el alado sentimiento de los pájaros, sueltos corazones, que persignan azules pabellones con alas timoneras frente al viento. en la gracia festiva de esta gente, en esa historia que grabó en mi frente una llama, un velero, una palmera. delante de la tumba de una madre, ser polvo alicantino cuando ladre sobre mi honor el perro del olvido. dentro de su silencio paralelo, sé que en las llamas se desdobla el cielo y el corazón de Dios late invertido. otro significado diferente. Llega hasta Alicante, alzado puente, siempre doblando el punto de partida. la belleza suprema, muchas veces, de Aquel que va sumando pequeñeces para darme el conjunto de la suma. Recorrer los caminos del pasado con paso firme, pero no firmado, que en esto puede estar la diferencia. hundiera el eco de su voz triunfante para luego avanzar, mar adelante, encendiendo amarillas palmatorias. soledad, alborada silenciosa, por el don del encuentro de este día se me abre el corazón como una rosa. |