llibret 1984
Flechazos.

FUEGO Y LAGRIMAS.
Lema: Ilusión.
José Manuel Lledó.

 
Esta es la historia de una tragedia, que pese a todo, tuvo en sí algo de maravilloso. Su protagonista es Toñín, un pequeño foguerer infantil.
 
Los hechos transcurrieron así: En la Hoguera de un año ya perdido en la memoria de mucha gente, Toñín se sentía feliz. Para él, las Hogueras lo eran todo en su vida y desde el mismo día en que nació se dio cuenta de que llevaba pólvora en las venas y fuego en el corazón. Pero seguro que Toñín no podía ni imaginar que las Hogueras de ese olvidado año iban a ser las últimas de su vida, ya que el día 23, dejándose llevar por su amor a los cohetes, sufrió un accidente provocado por una chispa perdida y traicionera, que dio al traste con su vida y sus jóvenes ilusiones fogueriles.
 
En vista de la extrema gravedad del accidente, Toñín fue trasladado a su casa con el fin de que el destino pusiera fin a su corta vida en su propio lecho y acompañado de su familia.
 
Pero pasaron más de 24 horas y Toñín aún permanecía con vida dentro de la gravedad. Parecía que le faltaba algo para marcharse feliz de nuestro lado.
 
Las horas transcurrieron lentamente y pronto llegó la hora de la Cremá.
 
Eran las doce menos cinco de la noche y la palmera iba a teñir el cielo de luz de un momento a otro.
 
De pronto, Toñín abrió los ojos como si presintiera que había llegado el momento que anhelaba y se incorporó a duras penas en su lecho con el fin de contemplar la que iba a ser su última palmera.
 
Así, a los pocos segundos, un resplandor mágico iluminó toda la ciudad de Alicante y las Hogueras comenzaron a arder.
 
De repente, Toñín cerró los ojos para siempre. Había esperado con el fin de que la luz de la palmera y el fuego de su Hoguera ardiendo le iluminaran el camino que le iba a conducir al cielo.
 
De esta forma, todos los años venideros y en cada nueva palmera, Toñín se deslizaría por uno de sus múltiples rayos de luz con el fin de echar una mano a sus compañeros foguerers que bañaron con lágrimas la Cremá de aquel año en que Toñín les dejó para siempre.