llibret 1983
El circo nuestro de cada día.
VALORES ALICANTINOS.
Manuel Molina.
La actividad cultural ha sido en este año bastante intensa en nuestra ciudad. Con este motivo,
nuestro “Llibret” quiere contribuir a destacar actos y figuras que son dignas de nuestra atención. Nos
referimos, particularmente, a los homenajes que en nuestro ámbito, se le han tributado al poeta
oriolano-alicantino, Miguel Hernández, uno de los escritores más importantes de España, en nuestro siglo.
Pese a la divulgación universal de su obra, Miguel Hernández, no es lo suficientemente conocido en su
tierra. Vivió su juventud en la guerra civil y víctima de ella murió en la cárcel a los treinta y un años.
Su obra no es muy extensa pero es muy intensa y vital, hermosa y entrañable. De ella se han
ocupado los universitarios de todos los países. Su ejemplaridad verbal y humana ha calado en cuantos
han tenido la oportunidad de acercarse a ella. Los grandes sentimientos del hombre, el amor, el dolor,
la muerte, fueron tratados y cantados insuperablemente por Miguel Hernández. Pero la guerra que se
llevó a Federico García Lorca, que se llevó a don Antonio Machado, se llevó también al poeta de
Orihuela. Luego, tras de su muerte, vino el silencio, el hundimiento de su voz y de su nombre. Sus
libros publicados antes y durante la guerra se borraron de nuestro panorama cultural, y generaciones
sucesivas no tuvieron ni la más leve noticia de este poeta. Sólo unos pocos, muy pocos -durante
mucho tiempo- se atrevieron hablar de él, a publicar algunos de sus versos inéditos. Desde Buenos
Aires empezaron a llegar algunos de sus libros: “El rayo que no cesa”, “Vientos del pueblo”,
“Cancionero y romancero de ausencias”. Pero sin que esta clase de publicaciones se divulgaran, se
propagaran entre un público de posibles lectores, de interesados ante la obra de un poeta singular.
Hoy, afortunadamente, las obras de Miguel Hernández están al alcance de todo el mundo.
Otro de nuestros grandes valores es el escrito-poeta, Juan Gil-Albert, nacido en Alcoy, residente en
Valencia, pero cuya evocación de nuestras tierras y nuestro mar alicantino es muy constante en sus
escritos y en su estilo, de una finura impresionante. Sus impresiones de nuestra ciudad en el primer
cuarto de nuestro siglo, evocadas en su libro “Concierto en mí menor” son de una delicadeza
asombrosa. Su poesía es mediterránea por los cuatro costados. En su libro de memorias “Crónica
General”, la emoción mironiana, su plástica ética-estética, se desborda en una lírica originalísima y de
extrema calidad.
Fue, Juan Gil-Albert, otra víctima de nuestra guerra. Anduvo Casi diez años exilado por las américas
hispanas, ya su regreso pasó casi treinta años en su casa, apartado de toda relación literaria y cultural
de aquellos tiempos... Hace unos cuantos años que la obra de Juan Gil-Albert, casi toda inédita, se ha
ido publicando y actualmente es uno de los escritores más conocidos y divulgados por la prensa y las
revistas literarias de España. Son numerosos los homenajes que se le han tributado y es premio de
las letras valencianas.