Autor: Manuel Sánchez García.
Ya está aquí el verano. El mar abraza los cabos y se duerme en la bahía en las cálidas noches de
junio, con la luz de la luna encendida en la mesilla del cielo. La tierra, ardiente y deseosa, se deja
amar. Todo despierta a la vida.
El sol va jugando a hacer sombras con los árboles, llena la ciudad de luz y color como siempre ha
sido. La alegría, la luminosidad mediterránea, la gente en las calles...
Vicente, más conocido por la chiquillería por “el de los cohetes”, cuando presiente todo esto le
baila la sangre en las venas y se le ilumina la cara corno a un crío porque sabe que se aproxima la fiesta.
- ¡Ché que bien! Ya tenía yo ganas de que vinieran Las Hogueras. Parece que se me quitan
cuarenta años de encima. ¡Si estoy como un chaval!.
Hace un mes que sueña con los cohetes, que se prepara para estos días. Todos los años cuando
va llegando el estío sucede lo mismo. Se va notando que los días son más largos, hay más tiempo
para el ocio, para la vida social, para la gente. Atrás quedó el invierno con sus largas noches,
triste y aburrido. Han sido meses de trabajo, de vida en casa, de austeridad. Ahora todo va siendo
distinto, con la luz todo se llena de otra alegría. Las ventanas se abren y se entra en contacto con
la calle, sus sonidos, las charlas de los conciudadanos, los cantos de los pájaros, el saludo al
vecino de enfrente. Vicente bien lo sabe, no se lo plantea pero lo sabe: Cuando el sollo inunda
todo va llegando el jolgorio y la fiesta, porque nos encontramos más los vecinos, porque los niños
-que no tienen colegio- animan el aire con sus gritos. Que sí, Vicente, que sí. Que tienes razón, hombre.
- Mira que tengo unas ganas... La tablilla para lanzar los cohetes hace un mes que la saqué bien a
la vista, este año los voy a quemar como nunca. Van explotar más alto que los de nadie, y por si
fuera poco la traca. Este año la armo.
Y los niños te lo agradecerán imitando tus cohetes, Vicente. Tú sí que sabes de la fiesta, son
muchos años viviéndola. Todos los años ha renacido en ti la ilusión y has quemado algo más que
fuegos de artificio. Has echado por la borda todo un año de trabajo y control, te has olvidado de
tus problemas, te has reído de ellos, de la política y de la crisis como en la hoguera de tu barrio.
Borrón y cuenta nueva, a vivir la alegría y el amor donde lo haya.
- Este año, vamos que si despierto al barrio con la traca; que la “bellea” merece que la miren...
Ahora, para “bellea” la del '46... ¿O fue la del '45?. Bueno, lo mismo da. Aquello sí que era una mujer...
Sueña, Vicente, sueña que estás en tu derecho, que ya está aquí el verano, que llegan las fiestas.
Se nota que sientes algo que cambia, los días más largos, el sol que juega a hacer sombras, la
tierra que se calienta y le pide amor al mar...
Se acabó el frío y la noche y te vas a reír de todo. Mira que te conozco Vicente y sé que te lo vas
a pasar en grande. ¡Que sí, hombre, que sí! ¡Que nos vamos a reír de todo! ¡Que en la “nit del
foc” le prendemos fuego al mundo y a empezar!.
- ¡Ché! ¡Qué ganas tenía de que llegaran “Les Fogueres”!.