llibret 1982
Cuestión de suerte.

TRES EN UNO.
Alfredo Aracil.

 
Tal vez los mas importantes proyectos llevados a cabo a lo largo de los 54 años de historia de las Hogueras de San Juan, nacieron en el pasado año de 1981. Y de ellos, dos, ya son auténticas realidades en éste de 1982.
 
Es obvio recordarlos, sobre todo a los componentes de la gran familla fogueril y, más necio todavía, a quienes se integran no solamente en la Comisión, sino en el propio distrito de Calderón de la Barca-Plaza de España, dado su rancio abolengo y su tradicional solera. Pero la incidencia que uno de estos acontecimientos tiene para el Distrito, hace que nos ocupemos en recordar a quienes, desde los comisionados propiamente dichos, hasta los barraquers, pasando por Bellezas, Damas y vecinos, que la viven, lo importante que es para la “festa mes hermosa” el año del Señor de 1982. Y este recordatorio, además de hacerlo extensivo a quienes con su esfuerzo, sacrificio y donativos hacen posible el milagro renovado de la “plantá” y la “crema”, lo dedicamos muy cordialmente a todas aquellas personas que todavía no han llegado, por distintas razones, a digerir lo que suponen y representan para los alicantinos las fiestas de San Juan.
 
Se trata de que, en lo alto del monte Benacantil, en la cima del Castillo de Santa Bárbara, baluarte pétreo, orgullo de quienes nacimos bajo su falda y nos sentimos arrullados por la caricia del Mare Nostrum, se ha instalado el Museo de Hogueras. Emplazamiento digno, serio y esperanzador. Paredes que cobijan y protegen a una buena parte de la Historia de nuestras cincuentenarias fiestas. Recuerdos que hacen meditar a quienes, en este desfile constante de alicantinos que visten las galas festeras, recogieron la antorcha de sus antepasados y hoy la elevan hasta los puntos más altos de la dignidad, dentro de la alegría, la esplendorosa luminosidad de sus fuegos de artificio, y la serena belleza de sus mujeres. Museo que hace vibrar de emoción a quien, sintiéndose auténticamente festero, se deja guiar por la evocación de tiempos pasados
 
Se trata también del Monumento al Foguerer. Pieza fogueril labrada con la mano firme y segura del artista. Piedra perpetua que reafirma la solera e idiosincrasia de foguerers y barraquers. Monumento vivo capaz de soportar los envites del tiempo y las inclemencias atmosféricas. Recuerdo permanente de horas de desánimo, contrariedades y sufrimiento. Pero, recuerdo también, de épocas felices, noches de lágrimas alegres y vivificadoras y mañanas musicales de amaneceres esperanzadores.
 
Y el Monumento está emplazado en este Distrito para mayor satisfacción de sus comisionados y vecinos. Distrito de solera junto a una obra de arte de solera. La tradición y la actualidad se dan la mano en un apretón de singular importancia. Tres en uno: Museo de Hogueras, Monumento al Foguerer y Distrito de Calderón de la Barca-Plaza de España. Casi nada.