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Mi tierra se ha despertado entre almendros y azahares en una ardorosa melancolía, bajo un puñado de estrellas que se escapan del turquesa luchando por no ocultarse ante un sol que ya sonríe. de mil aromáticas brisas. de comedidas espumas y perfumes marineros. para acariciar el rostro de nuestra bendita tierra, eres mensaje de amores de otros pueblos, tan lejanos. sin freno ni disimulo entre un conjunto de luces de mi ciclo y de mi mar para emborrachar mi alma. Un resonar de carcasas te saludará mañana: radiante estruendo de vida que se alboroza tranquilo. Ecuálime nombre de embrujo, de amor y de poesía en esta tierra encantada. en tu fuego me deslumbro y en tus mujeres te beso. que anida en los corazones de ajadas desesperanzas y los revuelve fragante, los convulsiona hechicera, los hace latir de nuevo con sus cánticos de gloria. para tornarte marea y arrastrarnos en tu seno?. |
Mirando a mi alrededor sólo encuentro indiferencia, saludos y besos vacíos, desilusión y rechazo, pasiones grotescas, negras, guerras crueles y muerte. en rebanadas caricias, en un sueño apasionado entre sendas de cariño. Todo tu alumbramiento nos ha llenado de gozo. porque nos hablas de amor, de risas y de alegrías. de renaceres constantes y nuevos amaneceres. para luchar sin desmayos. Todas las voces alzadas, todos los versos rimados, todas las flores nacidas. para volverse azucenas. Y se olvidan los rencores para explotar en amores. Y se funden nuestras voces en mil cantos de esperanza. Todo un pueblo que os aclama, que vive y os hace vivir hoy se vuelve a despertar en esta obra conjunta del amor y de la paz. mientras mi pueblo no muera!. a saludar a la luna. Se escapan de entre mis manos con su púrpura encendido. Y nos miman cariñosas, nos rodean, nos abrazan tendiendo miles de manos. |
Corretean. juegan graciosas sobre los lomos del viento. En su beso apasionado mueren y nacen de nuevo. Sois el adiós al ayer y el saludo a otro mañana. Hoy os he visto morir como lo hacéis cada año la noche de la Cremá. Hoy he visto muchas caras con los ojos cristalinos, y las lágrimas correr en rostros alicantinos. También he visto morir algo en mi corazón es el alma de la Fiesta que se aleja mansamente. de nuevo vuelve a renacer de entre las mismas cenizas, de entre las lágrimas mismas, de entre su voz del adiós que otra vez nos dice ¡hola!. forjada en la tradición de este pueblo luchador por sus más rancias costumbres. un milagro se repite: Alicante se despierta con un nuevo desperezo de multicolor sonrisa. las mismas gentes de siempre, las mismas calles de siempre. Pero algo cambia en nosotros: |