llibret 1982
Cuestión de suerte.

IV CERTAMEN LITERARIO.
PRIMER Premio: "EL INDULTO".
Autora: Dora Ramón Escolano.

En mis comienzos yo no era más que un trozo de tela. De una tela muy brillante y bonita porque mi tejido lo formaban hilos de variados colores que componían una verdadera amalgama de ramas y flores que atraían la mirada de todas aquellas gentes que pasaban por delante de la vitrina del comercio, en el que con otras telas hermanas, yo formaba parte de la decoración del escaparate.
 
Por fin una feliz mañana los bellos ojos de una joven se fijaron más detenidamente en mí y sacándome de donde estaba fui llevada a un taller de modista y tras una breve manipulación quedé convertida en una preciosa falda que junto con otras prendas constituíamos lo más bonito que uno se pueda imaginar, el traje de novia alicantina.
 
Desde entonces, siempre en las mismas fechas y con motivo de las fiestas de Les Fogueres, me lucía orgullosamente ceñida con donaire al cuerpo de mi dueña al compás de un pasodoble y entre el alboroto de gentes y disparos de cohetes.
 
Los años fueron pasando y ya hubo un día en que quedé encerrada dentro de una caja en el fondo de un arcón. Eso sí, todos los años por primavera se me ha sacado de mi encierro y unas manos cada vez menos jóvenes y algo temblorosas me han acariciado con ternura y nostalgia, como recordando tiempos pasados y después de cepillarme cariñosamente, otra vez he sido colocada en mi caja de cartón.
 
En el transcurso del tiempo, desde mi oscura prisión he asistido a muchos acontecimientos. He oído llanto de mayores que marcaban la definitiva partida de algún familiar y también llanto de niños que llenaban de alegría la casa, pero mi suerte no había variado hasta hoy. Hoy por fin he vuelto a escuchar los lloros de un recién nacido y anticipándose a la fecha acostumbrada, esas manos que me cuidan, me han vuelto a sacar de mi cárcel, pero ya no me han acariciado con la pena de otras veces. Esta vez bajo su contacto he sentido vibrar una sensación de esperanza, esperanza que me ha infundido nueva vida. Yo ya me sentía como el preso condenado a cadena perpetua y hoy ha sido como un presagio de liberación. Hoy se me ha tratado con más mimo.
 
He adivinado que lo que ha nacido es una niña. Un pequeño botón de rosa que con el tiempo se convertirá en una linda muñeca y luego en una preciosa joven que volverá a lucir en las fiestas de San Juan, la falda que la abuela llevó en su juventud y que con tanto amor conservó precisamente para ella.