llibret 1981
Nos la dan con queso.

LAS REVISTILLAS Y PUBLICACIONES FESTERAS.
Emilio Chipont.

 
Antes y después de 1936, fueron muchas las publicaciones festeras -fogueriles principalmente- que vieron la luz al margen de los “llibrets” de cada hoguera, y de las revistas oficiales que desde el primer momento apoyó el Ayuntamiento colaborando con la Gestora de Hogueras. Eran publicaciones principalmente exaltadoras de la significación de la “foguera”, de la “barraca”, y del “adorno del carrer”.
 
Principalmente subsistían cada año -aunque unos títulos “morían” y “nacían” otros- por la publicidad: gracias a la publicidad, porque comprendan que, en los años treinta cinco céntimos; y en los cuarenta cincuenta céntimos o una peseta, no eran cantidades como para pensar en hacer milagros.
 
De aquellos tltulos recordamos “La Foguera”, “Rosas y Llamas”, “La cremá”, “La Plantá”, “Fuegos y Fiestas”, que se fueron por el negro pozo de la muerte. Las auspiciaron hombres como César Oarrichena, Victor Viñes, José Pérez Lillo, Eduardo Irles, García Marcili, González Cayuela... buenos periodistas y alicantinos de pro.
 
Después, recordamos que antes del 36, el diario “El Tiempo”, que dirigieron Quilis Molina, Carlos Lozano, Pérez Mirete, publicaba en tiempo de hogueras un extraordinario con grandes colaboraciones de las firmas locales y nacionales más en boga en el periodismo y la literatura, que avalaban con su nombre el éxito de las revistas en cuestión.
 
Al margen de todo esto. algunos “llibrets” han hecho méritos para pasar con todos los honores a la historia de los festejos de hogueras de San Juan. Por ejemplo, en los años que fue directivo de la “barraca” Pica y Vola...”, Antonio González Durá, cuidaba al máximo la confección y el contenido de su “llibret”. Siempre ha hecho buenos “llibrets” la hoguera de Rambla, y lo mismo Benalúa.
 
En honor de la Revista Oficial de Hogueras, algunos años no sé por qué, dirigidas por quienes regían un diario local, sin muchas veces ser alicantinos ni conocer la idiosincrasia nuestra, las costumbres, tradiciones, etc., de Alicante, diremos que fueron buenas. En algunos años se consiguieron muy valiosas colaboraciones de Pemán, Marañón, Benavente, López Rubio, Edgar Neville, Carmen Laforet, Rafael Morales, Zunzunegui. etc.
 
Actualmente -como en botica- hay de todo en las publicaciones fogueriles. Hay bueno, regular, y menos bueno. Pero con todo, el hecho de escribir para la posteridad ya tiene un mérito.