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Era
la miel que no se agota entre mis labios, sus primeros aromas de mujer. rosada en la mejilla como el pan de sus manos de una ternura niña. |
Tus ojos entre luces y palabras y versos inocentes madrigales para tu boca ardiente como un lirio de encendido jardín. es tu cabello de ensortijadas sombras que relucen en tu frente de plata. |
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