llibret 1980
El Fuego.
FECHA AZORINIANA. (en el recuerdo)
Miguel Martínez Mena.
Poco antes de la primavera de 1953, el egregio alicantino, nacido en
Monóvar en 1873, cargado de gloria en el campo de la literatura
hispana, decide retirarse en paz, poco más o menos, como los
toreros, esto es, “cortarse la coleta”. Ya en esas fechas Azorín lo
tiene todo en todos, especialmente una producción literaria
inconmensurable, creador de un estilo inconfundible.
Azorín, incluso, anuncia que abandona la vida activa para refugiarse
en su patria chica. Pero como sabemos, ni regresa a Monóvar, ni deja
la pluma. Al contrario, desde 1953 que cumple 80 años de edad,
hasta el día 2 de marzo de 1967 que muere en Madrid, período
intenso: nuevas obras, ensayos, artículos periodísticos, crítica de
cine, etcétera. Pero es el caso que ante el anuncio de dejar su
actividad literaria, Alicante pone en marcha el Homenaje Nacional.
que habría de tener excelente acogida en el país, y sin embargo en
nuestra ciudad sólo se cumple la mitad de la mitad de cuanto se proyecta.
Leemos en la revista “Sigüenza” que la plaza de Hernán Cortés
pasaría a denominarse plaza de Azorín, donde se alzaría un busto del
escritor de “La Voluntad”, en bronce. Que se instalaría una “Biblioteca
Azorín” de carácter circulante, y exposición colectiva de pintores
alicantinos sobre motivos azorinianos. ¿Hasta dónde la realidad de lo anunciado?.
Hoy, al terminar de conmemorar una fecha azoriniana singular, el 50
aniversario del estreno de “Angelita”, auto sacramental de Azorín,
otra vez jubilosos hacia Azorín. Allí, en la ciudad del maestro, el 10 de
mayo de 1930, junto a la representación teatral, se le tributa un
sentido homenaje. Alicante acude a Monóvar en la imagen de tres
insignes embajadores: Francisco Figueras Pacheco, José Guardiola
Ortiz y Manuel Pérez Mirete. Y al recordar estas fechas quede
constancia de hondo cariño hacia el universal coterráneo, nombre
grabado en bronce para la inmortalidad.