llibret 1980
El Fuego.
ENCUENTRO FAVORABLE.
Luisa Bernabeu.
ĦSeñora, deme lo que lleve en el bolso y sus alhajas, no grite ni diga nada, si no quiere pasarlo peor;
esto decía apuntando con una navaja un muchacho de 17 años a una señora que iba tranquilamente por
la calle. La mujer le dio el bolso y una sortija, pero de pronto se quedó mirando al muchacho y exclamó:
- iPero Pepito!. żeres tu?.
El se quedó mirándola y al reconocerla perdió su valentía y hasta el color, pues se puso pálido como la
muerte, la mujer le cogió del brazo y él llorando como un niño se le echó al cuello besándola y rogándola
que lo perdonara, que no le había reconocido.
- Esto no quita -le dijo la mujer- para que esté muy
mal lo que ibas a hacer.
Estuvieron mucho tiempo hablando, él le prometió que nunca más repetiría esa acción ni se dejaría llevar
por malas compañías, suplicó que no dijera nada a sus padres y le entregó la navaja. La señora le
prometió guardar silencio.
Pepito se fue a su casa y se puso a pensar. Cuando tenía cinco añitos su madre tuvo la fatalidad de caerse
un porrazo rompiéndose la cadera, fue llevada a la Residencia.
Su padre tenía que trabajar, no tenía más familia que una hermana de su madre en Alemania. Había una
vecina llamada doña Rosa, muy buena, que tenía un hijo de su misma edad, entonces se hizo cargo de
Pepito y durante algún tiempo fue como otro hijo para ella y un hermanito para el suyo, pues como dos
hermanos jugaban y se entendían.
Pasó el tiempo, la madre de Pepito se puso bien. Doña Rosa se cambió de domicilio, y aunque no se ven
como antes, se visitan con frecuencia. Los niños ya son mayorcitos y los dos estudian.
Todo esto es lo que de momento recordó Pepito, y con la misma pena que lloró el día que vio cómo se
llevaban a su madre a la Residencia, así, con la misma amargura, lloró largamente pensando en lo que
estuvo a punto de hacer con una mujer que le había atendido como una madre, y se prometió que jamás
cometería otra acción tan indigna en un ser humano, como tampoco olvidar a esta señora que con sus
palabras le hizo cambiar de parecer. iLe hizo tanto bien!.