I CERTAMEN LITERARIO.
Autor: José Luis Avalos Arcaya.
La vida y la figura de la Hoguera de Calderón de la Barca-Plaza de España ya ha alcanzado sus
cincuenta años de existencia, comenzando a recorrer el camino de la inmortalidad, así como los
hombres que hicieron posible su nacimiento, entrando por la puerta grande en las páginas de la
Historia de su nacionalidad.
¿Cuántos afanes y desvelos se pueden condensar en el transcurso de esos cincuenta años de permanecer
viva la llama de una hoguera popular, que sea apreciada y querida por todos?
¿Ha podido ejercer un hechizo singular, para que se conserve incólume durante cincuenta años esta
hoguera, el hecho de llevar el nombre en su distrito fogueril compuesto por el binomio Calderón de la
Barca-Plaza de España, cuyos nombres no han sido cambiados, como tantos otros, durante los avatares
históricos transcurridos en su demarcación en esos años?
¿Cuál puede ser la suma conjuntiva que se ha
logrado reunir para mantenerla perenne en el decurso del medio siglo de su gloriosa existencia? ¿Cuántas
personas habrán tenido que unir sus afanes, sus desvelos, sus inquietudes, ilusiones y alegrías para
conseguir la brillante meta lograda?
Sería infinito citar el número de personas que han contribuido a establecer su plenitud y madurez; infinito
por ser difícil su recuento total. La pirámide que se podría formar con sus nombres alcanzaría dimensiones
colosales; pirámide ingente, émula ferviente de las milenarias pirámides del Egipto secular por su
legendaria longevidad.
Por derecho propio, corresponde al Presidente ocupar el vértice superior de la cúspide formada por los
hombres de la Comisión en la pirámide de la Hoguera. Cubriendo las partes nobles, que componen sus
lados, están situados sus vecinos que contribuyeron a lograrlas con sus aportaciones económicas. La
base de la pirámide de la Hoguera la integra la afición a la Fiesta de Hogueras.
El Presidente eterno de la Hoguera es siempre don Juan Dinámica y Entusiasta, sea cual fuere el nombre
del presidente de cada año, prevaleciendo sobre todos un solo nombre: Presidente de la Hoguera, que
conduce con sus hábiles manos la dinámica del fuego, asesorado por la Comisión, compuesta de pequeños
sistemas planetarios, como son las hogueras y los cohetes, que dispersan sus fugaces átomos salpicando
de luz multicolor el cielo sin sombras del espacio infinito.
Los amantes del fuego fogueril alicantino -valga la redundancia- buscan en el fuego su espectro constructivo,
que destruye lo inútil, lo efímero, lo transitorio, creando obras de arte que son su expresión del amor fraterno,
buscando en sus Hogueras de San Juan la llama eterna de la Fiesta alicantina, que una entre sí a todos los
alicantinos en un abrazo de fraternal convivencia sin discriminaciones de ningún tipo, elevando hacia el cielo
el producto de sus voluntarias aportaciones económicas.
El Genio de la Hoguera está dormido; procurad no despertarlo. ¡Pero, atención, que ya se mueve! Su
sueño es sólo aparente; parece dormido, pero no lo está: está pensando. No piensa para él; su pensamiento
no es suyo ni es para él, aunque dimane de él. No es pensamiento suyo, porque de él no nace. Es un
pensamiento que en él se concentra, un pensamiento que a él le llega, reflejado como la suma de los
que en él se conjuntan, proyectado con frenesí por todos los que en él confían, para que el pensamiento
de todos los que le rodean se transforme en la idea que todos tienen en su pensamiento. Su pensamiento
es uno, pero a la vez es la suma del pensamiento de todos, pues todos con un solo pensamiento a la vez
son solo uno. ¡Qué grandioso sería que, en el pensamiento y en la idea, siempre todos sólo fueran uno y
uno a la vez siempre fueran todos. De este modo, nunca existirían diferencias ni entre los unos ni entre
los todos, ni tampoco entre unos pocos, porque los pocos unidos siempre serían unos entre los todos y
los unos juntos serían los todos: el esfuerzo de los unos siempre sería compartido por los todos y los
pocos unidos siempre serían los todos. Los más fuertes, los más poderosos, nunca serían nada sin la
ayuda de los todos. El Genio de la Hoguera piensa, luego existe: es el Genio que nació con la Hoguera
y, por tanto, tiene vida propia y asimismo inextinguible. Porque la Hoguera es fuego y el fuego es el
alma del Genio; porque la llama siempre es fuego y la llama del Ingenio también siempre es fuego;
porque la llama surgió del fuego, del Fuego Inmanente, del que todo lo anima y vivifica: La vida surgió
de un Fuego Inmanente y Primigenio que supo hacer de sus hijos artistas con chispa permanente de la
inteligencia para que su fuego y su luz sean eternos y puedan hoy contemplarse con verdadera admiración
y devoción los grandiosos monumentos de arte y color como son las HOGUERAS DE SAN JUAN.
Durante los cincuenta años de existencia de la Hoguera de Calderón de la Barca-Plaza de España, dieciséis
han sido los distinguidos señores que han ostentado la presidencia de su correspondiente Comisión, siempre
en buena convivencia con sus comisionados, que han sabido realizar con gracia y acierto una espléndida
Hoguera en su distrito. Hagamos un recuento de los mismos comenzando por el primero:
El Presidente fundador fue don Miguel Sancho Aparisi, con un solo año de mandato: en 1929, año en que se
montó la primera Hoguera en este distrito.
El record de permanencia de todos sus presidentes lo ostenta el actual presidente en funciones,
don Alfonso Garngós Ramos, con catorce caños consecutivos de llevar las riendas de la presidencia,
desde 1966 hasta el presente.
A continuación le sigue don Francisco Zaragoza Onofre, con seis años de presidente, desde 1947 a 1952,
cinco años consecutivos, y otro en 1955.
Luego están con tres años de ejercicio los siguientes:
Don José Sellés Chaques, durante los años 1936, 1940 y 1942.
Don Jaime Ayala Zaragoza fue presidente en los años 1941, 1943 Y 1944.
Don Vicente Mas Iborra, que lo fue desde 1963 a 1965.
Ejercieron dos años como presidentes los siguientes señores:
Don Manuel Marín Latorre, años 1953 y 1954.
Don José Pérez Martorell, años 1961 y 1962.
Los presidentes que estuvieron un solo año al frente de la Comisión de la Hoguera fueron los siguientes
señores: don Eleuterio Elemañ, en 1930; don José Guijarro Lledó, en 1931; don Florencio López Hurtado,
en 1932; don Vicente Arnáu, en 1934; don Vicente Alemañ, en 1933.
Don José Ferrándiz Torremocha lo fue en el año 1935. Autor de la letra del pasodoble “Les Fogueres de
San Chuan”.
Y, por último, también lo fueron por una sola vez don Manuel Zaragoza, en 1945, y don Francisco García
Jacobo, en el año 1956.
Algunos de sus presidentes han ocupado cargos en la Comisión Gestora de las Hogueras de San Juan.
Tales como don Jaime Ayala Zaragoza, como Tesorero en los años 1943 y 1944. Don Francisco Zaragoza
Onofre, como Contador en 1947, que llegó a ser Presidente de la Comisióa Gestora en 1950. Don Vicente
Mas Iborra fue Secretario de la misma en 1964. Don Alfonso Garrigós Rámos, que fue de la Gestora
Vicepresidente segundo en 1972, 1973, 1974 y 1975, y en estos dos últimos, también Tesorero de la
Gestora; en los años 1976, 1977 Y 1978 ha ejercido el cargo de Vicepresidente primero.
No podía faltar la presencia imprescindible de la mujer en la Fiesta, prestándole su grácil belleza y simpatía,
impregnadas de grandes dosis de galanura y atractivo, que es la mejor esencia de la Fiesta. Han sido
numerosas jóvenes las que han ostentado en su pecho la banda de Belleza del distrito, y muchas de ellas
las que han alcanzado el galardón de ser proclamadas Bellea del Foc o Damas de Honor de la misma. Han
sido Bellea del Foc las señoritas Rosario Alvarez Tardón, en 1965; Carmen Martínez Baños, en 1966; Pepita
Mira Navarro, en 1967, y la señorita Inmaculada Beltrán García, en 1974. Fueron Damas de Honor de la Bellea
del Foc las señoritas Antoñita Torres, en 1933; Quinita Rodríguez, en 1935; Paquita Rovira Gómez, en 1963;
Julita Martínez, en 1964; Margarita Reolid Samper, en 1971, y señorita Susana Pomares Durá, en 1977.
Complemento indispensable de la Fiesta de Hogueras son las Bandas de Música, sobre todo imprescindibles
para el acompañamiento en el airoso desfilar de sus Bellezas, no pudiendo faltar a su paso el estruendo
ensordecedor de las serpeantes tracas y los no menos ruidosos cohetes.
Por último, no podemos olvidar a los colaboradores de su Llibret, que, por no poder citar a todos los que
han expresado su chispa y su gracia en sus páginas, a través de su medio siglo de existencia, me vaya
referir a sus colaboradores más asiduos de la última década, por ser la actual, y en la cual estamos
inmersos todos los que lo amamos y participamos en él.
En primer lugar, hagamos mención de la gracia chispeante, y sin posible imitación, con su genio
bromístico y peculiar parlamento, de Antulio San Juan, que por algo lleva en su apellido el nombre
del Santo Patrón que cede su nombre a sus fiestas más grandiosas de las Hogueras de San Juan.
No podemos omitir el nombre de EMILIO CHIPONT, cuyo nombre está muy vinculado a nuestra
capital, con sus crónicas consuetudinarias de la ciudad, que nos facilita en sus amenos escritos
datos antiguos o recientes, que no todos los residentes en Alicante podíamos conocer ni menos recordar.
Citemos a los señores Martínez Mataix y Juanito Santero, ambos en posesión del Emblema de Oro de
“Les Fogueres de San Chuan”, que siempre nos deleinta e ilustran con sus bien documentados escritos.
No dejemos en el olvido a Luisa Bernabéu, que con su fina sensibilidad y sencilla expresión, no
carente de natural elegancia, mostrando siempre en sus trabajos la ternura femenina en sus más tiernos matices.
Y acabamos mencionando a un tal J. L. Abalos Arcaya, que siempre se atreve a tocar temas como
el de los astronautas y temas fogueriles con alusiónes seudo-histórico-mitológicas.