llibret 1979
Cincuentenario de la Hoguera.

CONTINUIDAD EN LA FIESTA.
Emilio Chipont.

 
Alguien señaló -desacertadamente, como veremos- que tras el primer cincuentenario de las Hogueras de San Juan, éstas decaerían, sumiéndose en un letargo del que sólo saldrían por un milagro. No ha sido así. En 1978 se cumplió el primer medio siglo de la fiesta, mas en 1979 la continuidad se ha impuesto con todos los honores, y la pujanza de los festejos del fuego va a más. Más de cuarenta hogueras y casi sesenta y tantas barracas, al escribir esta crónica, nos dan cuenta y razón de que la fiesta sigue por caminos muy centrados en la verdad y en el éxito. Y esto no se debe a una sola persona determinado, esto no se debe a un grupo o conciliábulo, sino que el esfuerzo es común de todos. Se debe al voluntarioso presidente que, contra viento y marea, no ceja en su empeño; al comisionado anónimo que sube y baja escaleras en busca de la pequeñísima ayuda de los vecinos; al niño-banderín de la comisión que prefiere este servicio al barrio, a emplear sus horas en unos justificados juegos infantiles; a la bellea y sus damas dispuestas a representar a las chicas de su distrito con auténtico orgullo; al vigilante de la hoguera, al barraquer, a los cargos de honor, a todos cuantos de una u otra manera arriman el hombro.
 
La fiesta, como ven, no es el patrimonio de tres o cuatro, sino del pueblo. Cuando Milego y Martínez Yagües escribieron la letra del Himno de Alicante, al que puso música el Maestro Latorre, lo iniciaron con aquellas estrofas ya dentro de lo clásico “Som fills del poble ...”. Y aquí se confirma. Todos los hijos del pueblo hacen posible en esta hora nueva para las hogueras la continuidad. Sin ella, sin la conservación de las más puras esencias de nuestro festerismo, no seríamos capaces de avanzar un solo paso.
 
Sobre el rescoldo de la “crema”, como el Ave Fénix, cada año renace sobre las cenizas para volver a soñar otra “plantá” y otra “crema”. Todo ello no es más que una continuidad, pero bien definida.