llibret 1979
Cincuentenario de la Hoguera.
LAS AMIGAS.
Luisa Bernabeu.
Vivía en una casa una nena llamada Anita de nueve años. En la misma casa vivía otro matrimonio con una hija
de la misma edad llamada Rosita. Las dos familias se portaban bien, y por tanto, las nenas eran íntimas amigas.
Rosita, a pesar de tener un nombre tan bonito, era charlatana y traviesa, y, lo peor, le gustaba reírse de todos y
hacer burla de los desgraciados. Cuando se encontraba con un cojo le imitaba, lo mismo hacía con un bizco, un
jorobado, un anciano... Una vez le dijo un cieguecito que hiciera el favor de pasarlo a la acera de enfrente y le
contestó que se buscara un acompañante y se fue riendo. Anita, que iba con ella, lo cogió y lo llevó donde quería.
Otro día, yendo también las dos juntas, una señora que pasaba por su lado resbaló y cayó al suelo. Rosita se
echó a reír a carcajadas, su amiguita le corrigió como siempre, aconsejándole que eso no estaba bien, y que si
se repetía dejaría de ir con ella. Pero otro día veréis lo que les pasó. Al salir del colegio, iba como siempre
saltando y volviendo la cabeza a un lado y otro, cuando de pronto tropezó y cayó hiriéndose en la rodilla. De
allí cerquita salió una señora y la recogió, le curó y le puso una venda, después ,la acompañó a su casa. En la
escalera se encontró con su amiguita. Cuando estuvieron solas la dijo que la señora que la había acompañado
era la misma que ella vio caer y se había echado a reír. Desde aquel día, comprendió lo buena que era su
amiguita Anita y lo que la quería al darle consejos tan buenos.
Hay que ser buenas y obedientes, hacer todo el bien que se pueda, y sobre todo, no reírse de nadie y menos
de los desgraciados.