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Así empezó aquel día,
a las siete y media salimos, a respirar aire puro, con alegría y optimismo. el cielo nos obsequió, brillando con claridad un esplendoroso sol. como una clara ilusión, y todos riendo y cantando alguna que otra canción. que da una amistad sincera, llegamos hasta lo alto a lo alto de la sierra. sierra de grandiosa pinada, donde el alma se embellece por las hierbas perfumadas. la divina providencia! iQué grande es tu poderío y qué sublime la naturaleza! |
Es un lugar maravilloso
donde todo es poesía, todo es amor, donde se olvidan las penas y renace la ilusión, donde el joven, y menos joven, siente latir su corazón. iQué panorámica vista! Caseríos, montañas, lagos, desde arriba se divisa. de los pájaros el trinar y el suave airecillo perfumado del pinar. el agua cayendo vá agua pura de montaña ¡qué fresca y rica está! yo te he visitado y he podido comprobar que eres de los bellos rincones que el Hacedor ha creado. sin precio y con mesura un espejo de luna clara un manantial de hermosura. |
También en la tempestad,
resulta maravilloso tuve ocasión de admirar una tormenta de lluvia y viento cargado de electricidad. corriendo a marcha ligera cubrieron a modo de manto completamente la sierra. y daba gusto contemplar el verdor limpio y brillante de este grandioso pinar. iQué suave resplandor! iQué horizonte más claro! iQué ambiente más halagador! tu perfume a flor silvestre tomillo, romero, ciprés, y un recuerdo evocador guardo en mi corazón Sierra de Benicadell. |