|
No cabe la menor duda que ante este primer cincuentenario de nuestras Hogueras, que celebramos ahora, es
preciso meditar y recopilar. Si el fuego purificador quema el "ninot" para de sus cenizas, como el Ave Fénix,
resurgir otro año festero, hay cosas que no pueden ni deben quemarse, ni tampoco encomendarlas al olvido.
Queremos referimos a muchos sueños del foguerer, que en estos cincuenta años que ahora llegan, no se han
cumplido, ni han cundido en cosas tangibles. Citemos en primer lugar el Museo del Ninot, del que siempre se
habla y sin embargo continúa en proyecto. Un día se quiso ubicar en un lugar inapropiado del todo: los Pozos
de Garrigós, de la Plaza del Puente. La humedad, la lejanía del centro, etc., hubieran sido sus peores enemigos.
Pero ¿con qué ninots se cuenta al cabo de medio siglo de fiesta?. ¿A qué oscuro almacén o desván fueron a parar,
que todo el mundo lo ignora?. Creemos que, lo principal para abordar una empresa ha de ser la seriedad. Y en
este caso no la ha habido.
|
de su vida social, el que les lleve a pasar muchas veces un rato
agradable?. Pues nada, han seguido por fas o por nefas, manteniendo a viento y marea, el pequeño local de la
calle Pascual Pérez, inadecuado totalmente para el desarrollo del fin a que fué encomendado. ¿Y el concurso anual
de llibrets, que perdió poco a poco su fuerza, hasta dejar de hablarse de él?.
|