llibret 1976
Cuentos y Realidades.

VIDA DE CIUDAD.
Luisa Bernabeu.

Esto que voy a relataros no se puede calificar historia ni cuento, pero casi, casi, realidad:
 
Veréis. Había una familia que vivía en las afueras de un pueblecito; se componía del matrimonio y tres hijos; vivían alegres con esa paz y esa tranquilidad que se respira en el campo. El padre y sus tres hijos, al amanecer el día, se dirigían al trabajo; el más pequeño, que tenía pocos años, con su mochila al hombro y su pequeño rebaño, al monte se encaminaba; los dos mayores, junto al padre, iban en busca de los aperos de labranza y se internaban en los bancales sembrando y recogiendo para llevar al pueblo el fruto de su trabajo. La madre quedaba al cuidado del hogar, confiada y siempre cariñosa, reinando en la casa un ambiente sano y alegre. Así pasaron los años y los hijos fueron creciendo. Los padres notaban cierta inquietud en el hijo mayor; hablaba poco y se le veía siempre preocupado, como si algo quisiera decir y no se atreviera, hasta que un día todo se aclaró; quería ir a la ciudad, quería conocer la vida de la ciudad. Los padres  le  dieron  su  permiso  y  allí  se  encaminó con
entusiasmo y optimismo. Buscó trabajo y luchó noche y día. Hizo nuevas amistades, también conoció algo que en el campo ignoraba; las falsedades de la gente. Quiso ver más, saber más, conoció a las mujeres y disfrutó de placeres y correrías sin par. Así pasó algún tiempo hasta que al fin llegó a la conclusión de que no es una buena solución esta clase de aventuras y empezó a sentir nostalgia de la placentera vida, de aquella paz hogareña que en su casa disfrutaba y pensó: ¿Qué es la vida en la ciudad?. Mucho ruido, ajetreo, devaneos, vanidad, orgullo. Estos pensa-mientos iban haciendo mella en su ánimo y, no encontrándose a gusto, por fin decidió volver a su campo junto a los suyos.
 
De nuevo en su casa rehizo su vida, disfrutando de tranquilidad y bienestar, que era lo que él anhelaba.
 
Al leer esto la mayoría opinará de diferente manera pensando que en las ciudades y grandes capitales se aprende más, se vive más. No dudo que así será, pero cada uno toma su vida como quiere y como puede, y... sobre gustos no hay nada escrito.