llibret 1974
Fogueres.

DE LO PINTADO A LO VIVO (Lo que va de ayer a hoy).
Emilio Chipont.

 
El periodista alicantino don Rafael Roger Rech, escribía en el año 1927: “... una red de comunicaciones bien dispuesta, conforme permiten los adelantos de la época, ofrece fácil y cómodo acceso a todos los lugares de la provincia, desde la capital en excursiones rápidas, amenas, instructivas y llenas de gratas sorpresas. Y son excursiones para los espíritus cansados como un bálsamo vivificador que los fortifica y eleva... ”.
 
Alicante era por aquel tiempo -hace 46 años- una ciudad amable, simpática, acogedora, caliente... en la que había calles que se denominaban: Cantera, Cuartel, Diluvio, Elíseo, Ermita, Gloria, Illice, Joaquín Dicenta, etc.
 
Y, además, Alicante -ya en aquellos tiempos- era una ciudad francamente barata. En el Servicio Interior de la población, de Tranvías Eléctricos de Alicante, la tarifa de precios nos ofrecía sorpresas tan contundentes como: en la línea de Carolinas, del Mercado a la vieja Bola de Oro, 0,10 pesetas. En Pla, de plaza de Toros a Explanada, 0,15 pesetas. En la Línea de San Vicente, de San Vicente a Alicante, 0,60 pesetas. Para las tarifas de automóvil, tenía establecidos el Ayuntamiento de la capital unos precios especiales. La bajada de bandera con recorrido de 600 metros, 0,60 pesetas. Por cada hora que un vehículo estuviera parado, 4 pesetas. Por un baúl, 2 pesetas, por una maleta, 1 peseta.
 
Un abanico en casa de Antonio B. Solbes -que acaba de desaparecer en la calle de General Sanjurjo-, de 0,30 a 2 pesetas. La mejor sombrilla, de 6 a 12 pesetas. Una botella de anís, de Hijo de Luna, 2,50 pesetas. Un litro de agua de seltz, en Francisco Santamaría, Juan Llorca, Bernardo López, 0,25 pesetas. Un par de alpargatas de Viuda de Nicolás de Sogorb, o Antonio Madrid, 1,50 pesetas.
 
Un automóvil bastante bueno, de G. Fiat, en San Fernando, 20, o G. Ford, en Independencia, 4, de 2.000 a 4.000 pesetas.
 
Un litro de vino, clarete, de la mejor calidad, adquirido en Juan Bernabeu, Berenguer de Marquina, Santiago Reig o La Sevillana, entre 0,40 y 0,65 pesetas.
 
El mejor vermut del Café Español, Central, Maison Doré, Novelty o Petit Café, 0,50 pesetas, con tapa. De 10 a 12 pesetas una camisa de calidad de Benavent, Sport o Ricardo Soler.
 
Por un duro daban de almorzar, magníficamente, en Samper, Palace, Victoria o Miramar, incluso con champañ. Lo mismo que Diana, que amenizaba el almuerzo con las interpretaciones clásicas de una orquesta de campanillas.
 
La mejor cerveza la echaba American Bar, en los bajos del Samper, y el Petit Bar.
 
De 90 a 100 pesetas costaba el mejor traje a medida, confeccionado por maestros de la aguja y el dedal, entre ellos Ruiz Hermanos, Montahud, Orive, Rafael Ayala, León Bravo, Esplá, Rafael Papí y Vicente Caro.
 
Para tomar un chatillo de buen vino de la provincia, un poco despreocupadamente, un poco bohemiamente, era obligado ir a la tabernita de Catíu o del pintor Emilio Varela.
 
Los representantes -entonces se les llamaba comisionistas- más en boga en la época eran Vicente Antón, Domingo Amérigo, César Oarrichena, José Tarí Navarro.
 
La distribución de la energía eléctrica en la capital estaba encomendada a tres fábricas, la de Distribución Eléctrica Alicantina -que después fue Riegos de Levante, y ahora Hidroeléctrica Española-, la de Fourcade y Provot, y la Hidro...
 
No había malos fotógrafos en el Alicante del primer cuarto de siglo, destaquemos entre ellos a Salvador Sánchez, Ambit, Antonio Sánchez, F. Molina, Antonio Terol, J. Montero, Goya, Soy, Guixot, Diaz, Nieto, Iris y Claudio.
 
Quien poseía coche -que eran tan pocos- podían guardarlos en los garajes: España, Arques, Alhambra, Alfonso XIII, Alicantino, Victoria, Ford, La Viña, Madrid y Moderno.
 
Muy pocas personas poseían un frigorífico por los años veinte en la capital. La mayor parte de los alicantinos hacían uso del hielo industrial, sobre todo en verano. Se abastecían de Cervecera Alicantina, Pla del Bon Repós y La Alicantina. Estaban respectivamente en Mártires, 2; San Fernando, 7 y Mártires, 27.
 
Por aquella época fue también famoso Alicante en la elaboración de la mejor horchata, y en este orden de cosas estamos obligados a citar: La Gloria, Hijos de A. López, La Ibense, El Tío Quico, Alfredo Pastor y Julio Abril.
 
Por 2 pesetas ó 3, después de tomar un aromático café, podía uno disfrutar de los números de variedades que ofreclan los “music-hall” de Alicante, entre los que brillaban con luz propia: Maxim’s, La Marina, Maravillas, Ideal Rosales, La Golondrina, Ideal Artístico, etc.
 
Un Alicante, como ven... ˇtan distinto al de hoy!