llibret 1972
Apocalipsis.

HOGUERA. "APOCALIPSIS".
autor de la hoguera: LUIS LOPEZ SARABIA.
por: ANTULIO SANJUAN.

 
ˇQué sufrimiento más grande!
 
ˇOué pena, madre, qué pena!
 
Pues no tengo más remedio
que explicar esta foguera,
y el asunto, a mí me pone
de punta la cabellera,
y el sudor se queda dentro.
porque mis poros se cierran.
 
La luz del entendimiento
ya no brilla en mi sesera
porque no tiene el voltaje
que darme su red debiera.
 
Y es que mirando el boceto
por la parte delantera,
y allá en lo más alto, he visto
cuatro caballos, cual fieras,
que montan cuatro jinetes
con sus figuras horrendas.
 
ˇEsto es el Apocalipsis!
 
ˇEsto es peor que una guerra!
 
Por el viento huracanado
que producen sus carreras,
apagáronse las luces
de las gigantescas velas
de un hermoso candelabro
que iluminaba la escena.
 
Aparto de allí la vista,
y mi mente se serena;
y al volver la luz de nuevo,
veo que revolotea
una blanca palomita,
que huyendo de aquellas bestias,
temerosa va a posarse
sobre lo que haya más cerca.
 
Allí cree estar segura,
pero no sabe que yerra.
 
Va que es un barril de pólvora
su refugio. iSuerte negra!
 
La paloma de la paz,
por malos sitios “pazea”,
que diría un andaluz
al hacer la ese, zeta.
 
Y muy cerca está Mercurio,
que no puede con su rueda,
pues está debilitado,
y casi se tambalea.
 
Su comercio, se resiente,
y con rebajas y ofertas.
toma unos pocos alientos.
y así puede abrir sus puertas.
 
Ya me encuentro más tranquilo.
 
Voy a contar lo que queda.
 
Como hay guerra de explosivos.
algunas veces se encuentra
a uno que no vio el butano;
y al contemplar la botella,
se cree que es una bomba,
y emprende rauda carrera.
 
La ambición, algunas veces,
suele tener sus rarezas.
 
Y aquí vemos a una blanca
tumbada sobre la arena,
que ambiciona, por la moda,
tostarse y hacerse negra
a una negra, que pomadas,
para su cutis emplea,
ambicionando ser blanca.
 
Ambiciones de belleza.
 
Sobre la gula, se ha puesto
también una egipcia escena,
en la que está Cleopatra,
que era muy “gulosa” ella
comiendo ricos manjares
en una mesa bien puesta,
con quien no sabemos si es
Marco Antonio o Julio César.
 
En un comedor barato
hay un letrero en la puerta
que dice: Menú turístico.
 
Y vemos sobre una mesa
una raspa de pescado;
un trozo de la corteza
del pan que comió el cliente,
y vacía, una botella
que si contenía vino,
poco el turista bebiera.
 

Decorando el comedor,
sobre el fondo, se contempla
un enorme pulpo “cojo”,
pues cinco patas le quedan
ya que las dos que le faltan
puede que se las comiera
uno, que al verlo pintado,
se creyó que era de veras.
 
Cada pata de este pulpo
algo malo representa.
 
En ellas está la envidia,
la lujuria, la epidemia;
está la muerte, y el hambre,
y si más patas tuviera,
más cosas malas habría,
ya que mucho abundan éstas.
 
En una casa, jugando:
la menuda patulea,
promueven tal zarabanda,
que el hogar se tambalea.
 
Con pistolas en las manos
y plumas en la cabeza,
aquellos chiquillos son
como indios de vía estrecha.
 
La pobre madre soporta
todo aquello con paciencia
y la palma del martirio
sujeta la pobre lleva,
diciendo así a los vecinos:
ˇEn casa tengo la guerra!
 
Huyendo de este jaleo
apocalíptico, me entran
locas ganar de tomar
en un bar una cerveza.
 
Aquí en la foguera hay uno.
 
Bar “El Tío Pet”. żY quién entra?
Si allí hay muchachas bebiendo
y fumándose unos “celtas”,
y tal vez tomando droga;
lo que me causa extrañeza,
pues no es “droguería” aquello.
Es un bar o una taberna.
 
Una guerra de reuniones
se promueve en una acera,
en donde chiquillos fuman,
beben y a las cartas juegan.
 
Son los hombres de mañana,
si es que a esa mañana llegan,
que dan los primeros pasos
para andar por mala senda.
 
Voy por fin a dejar esto
pues oigo una escandalera
que me embota los sentidos,
y a perder voy la cabeza.
Pregunto muy extrañado:
żEs que ha estallado otra guerra?
 
Y responden no señor;
eso es música moderna
que un buen conjunto “ejecuta”.
 
ˇPues si esto es la peste negra!
Me voy corriendo a mi casa
si me acompañan las fuerzas.
 
Que esto de este Apocalipsis;
a poca cosa me lleva.