llibret 1972
Apocalipsis.

CALDERONIANAS.
Antulio Sanjuán.

 
Ocurrió en cierta ocasión
que allá en Vera del Ronzal,
como una cosa especial,
habría una gran función.
 
Un “auto sacramental”
de don Pedro Calderón.
 
Y decía don Ramón,
hombre que importante era
en toda aquella comarca.
 
¡Burla mayor, no se viera!
Jamás supe que tuviera
auto de ninguna marca
Calderón. Pues aquí en Vera,
sólo se habló “de la Barca”.
Soñando más de la cuenta
paso las noches enteras.
 
Soñé que nuestras hogueras
llegarían a cincuenta.
 
Soñé que ese Palmeral,
todo arreglado, y lucido,
me lo habían convertido
en Parque Municipal.
 
Soñando, tuve el consuelo
de ver con luz, las barriadas;
las aceras arregladas,
y ni un papel en el suelo.
 
Y es tal mi desilusión,
que despierto, y de mí, dueño,
digo. ¡Si la vida, es sueño!
¡Ya lo dijo Calderón!