llibret 1971
La Vida es Sueño.

CUENTO.
Edumalla.

 
Dice la leyenda que era un suntuoso palacio donde habla dos bellas princesitas. Una de ellas era rubia como el oro, cara dulce y ojos celestiales; la otra era morena.
 
La princesita rubia era romántica, poética, y por eso le gustaba la nocturnidad.
 
Una noche la princesita bajó al jardín; el cielo era diáfano, con un brillo que más bien parecía de cristal. El disco lunar tenia la blancura limpia y pura como la nieve.
 
La princesita, al ver la intensidad del astro, se quedó como ensimismada mirándolo, pero es que la luna también estaba atraída por la belleza de aquélla; tanto, que, súbitamente, se desprendió del firmamento, con dos tirantes, hasta llegar a la altura de la cara de la princesita y besarse las dos candorosamente. El astro, de armiño, ascendió rápidamente a su recinto, mientras que un trovador, tras la puerta de hierro del jardín, cantaba, con su laúd, sus notas de amor.
 
La princesita nunca quiso casarse porque prefería contemplar, todas las noches, a su fiel compañera, la divina luna, como así la llamaba.
 
Desde el beso del astro, que la belleza de la princesita alcanzó tal, que era conocida por la princesita del Rubí.
 
A espaldas de la princesita, entre las ramas de los árboles, había escondido un gran búho que miraba fijamente a aquélla como para llevársela, con sus garras, a su cueva, para dar luz con su belleza.
 
Después de besarse la luna y la princesita, desplomóse al suelo dicho búho porque la intensidad de la luz del astro había dejado ciego al animal para que no pudiera ver nunca a la princesita. La luna tenía celos.